Apareció nuevamente el fantasma de los Andes, el felino más amenazado de América

El gato andino es una especie que se encuentra en peligro de extinción a nivel mundial y, en toda la extensión del continente americano, es el felino más amenazado en lo que hace a su conservación.

Dada su característica de no acostumbrar a dejarse ver fácilmente por los ojos humanos, se lo ha bautizado como el “Fantasma de los Andes”.

Pero en las últimas semanas, y gracias al trabajo de “cámaras trampas” (aquellos dispositivos que se sitúan por períodos en un lugar para registrar movimientos y presencias de manera automática y sin presencia de personas), distintos ejemplares de gato andino fueron registrados y avistados en Malargüe, al Sur de Mendoza.

Las imágenes marcan la presencia de algunos ejemplares de gatos andinos que fueron captados en campos ubicados en la zona de la Reserva Natural Protegida La Payunia e inmediaciones. Y se trata de familias que vienen trabajando en el exitoso programa de perros protectores de ganado, para mantener al resguardo a los animales de su producción.

El fantasma de Los Andes”: lograron captar históricas imágenes de uno de  los felinos más escurridizos - Infobae

Justamente es en esta área natural en que el Gobierno de Mendoza se encuentra trabajando desde hace ya un tiempo, por un lado apuntando a la declaración como Patrimonio de la Unesco de esta maravilla natural.

Pero, además, recientemente sumaron más hectáreas al área protegida y de dominio público, lo que permite trabajar junto a puesteros y productores ganaderos (principalmente de ganado caprino) en la preservación de la zona y en la subsistencia de quienes allí viven y desarrollan sus actividades.

El felino más amenazado del continente

El gato andino es uno de los cinco ejemplares de felinos en mayor riesgo a nivel mundial, mientras que en la zona cordillerana de Argentina y el resto de América del Sur (su hábitat natural) es la especie más comprometida y amenazada. De hecho, se lo ha catalogado como en peligro de extinción.

Sigiloso, misterioso y salvaje, los contados ejemplares que quedan en el ecosistema no suelen deambular frecuentemente entre zonas concurridas, ni por personas ni por otros seres vivos.

En cuanto a su descripción y características, el gato andino (Leopardus jacobita, de acuerdo a su nombre científico) es de tamaño un poco mayor al de un gato doméstico y habita en ambientes áridos que pueden ir desde el centro de Perú hasta Mendoza y Neuquén (y un poco más al Sur también).

Su cola es larga, gruesa, cilíndrica y de aspecto felpudo. En esta extremidad, además, cuenta con entre 6 y 9 anillos anchos de color que oscila entre café oscuro a negro. Tiene nariz negra -a diferencia del gato del pajonal, con quien comparte hábitat y que tiene la nariz rosada- y, por sus características, prefiere sitios aislados, caracterizados por la presencia de afloramientos rocosos donde habita su presa principal, el chinchillón (Lagidiumviscacia).

En particular, la población de gatos andinos de Mendoza y del norte de Neuquén aparece como genéticamente única y es fundamental conservarla ya que puede proveer herramientas para la permanencia a largo plazo de la especie.

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