Un reciente avistamiento de un pudú albino en los bosques de la isla de Chiloé, Chile, encendió las alarmas entre los conservacionistas.
La presencia de este raro ejemplar fuera de su hábitat habitual evidencia la grave amenaza que enfrenta esta especie endémica de los bosques andinos del país vecino y Argentina, obligada a explorar nuevas zonas en busca de alimento.
Un gigante en un cuerpo de ciervo miniatura, cómo es el pudú albino
El pudú, considerado uno de los ciervos más pequeños del mundo, no supera los 40 centímetros de altura ni los 10 kilogramos de peso. A pesar de su tamaño, su supervivencia se volvió un reto.

Normalmente solitario y extremadamente tímido, se le ha visto en parejas o pequeños grupos, un comportamiento inusual que sugiere la presión de la pérdida de su territorio.
Este herbívoro se alimenta de hojas, cortezas, semillas y pastos. Su naturaleza cautelosa lo lleva a alimentarse al amanecer y anochecer, aplastándose contra el suelo si se siente amenazado. Posee un pelaje denso, que suele ser de un color rojizo oscuro o grisáceo, en la mayoría de los ejemplares.
Eso lo ayuda a camuflarse, pero la deforestación y los incendios forestales destruyeron esta protección natural.
En esta oportunidad, el hallazgo del animal lo registró el fotógrafo de fauna silvestre Martín Cárdenas, conocido en redes sociales como @chiloefauna, quien acompañaba al guía Simón Israel Pérez y a dos turistas españoles.
Conforme describió el fotógrafo, estaba caminando tranquilamente entre la vegetación del parque, lo que les permitió observar con asombro su pelaje blanco. Es un rasgo extremadamente raro en esta especie. Debido a la peculiar característica, el grupo decidió nombrar al animal “Blanquita”, según compartió Cárdenas en una publicación de Instagram.
Los múltiples peligros para la supervivencia

La población de pudúes disminuyó drásticamente. Según la organización ambiental The Nature Conservancy (TNC), este animal habita ambientes con abundante vegetación, como los bosques con sotobosque.
Además de la destrucción de su hábitat, los pudúes enfrentan peligros al aventurarse fuera de su refugio. Sus principales depredadores son los perros salvajes, y muchos mueren atropellados por vehículos, ya que no existen sanciones severas para quienes los lastiman o matan.
Según un conteo de 2024, se estima que solo quedaban alrededor de 42 ejemplares de pudúes en Chile, una cifra alarmante que subraya la urgencia de proteger a esta especie en peligro de extinción.
Sobre esto, Javier Cabello, más conocido como el «Doctor Pudú» y fundador de la organización Chiloé Silvestre, dedicada a la rehabilitación de fauna silvestre y la educación ambiental, explicó por qué lo vieron fuera de su hábitat.
«Los vemos con más frecuencia porque el pudú ya no tiene dónde vivir», alertó. «La destrucción del bosque y la fragmentación del territorio a través de caminos, carreteras y acceso humano está obligándolos a desplazarse más”, comentó en una entrevista para Reuters.



