La provincia de Santa Fe ha dado un importante paso en la conservación de la biodiversidad al liberar un joven aguará guazú en su hábitat natural, luego de un proceso de asistencia y recuperación.
El ejemplar, un macho joven, fue liberado en la Reserva Natural “El Fisco”, ubicada en el departamento San Cristóbal, con un collar de monitoreo para rastrear sus movimientos y recopilar datos esenciales para la protección de esta especie.
El ministro de Ambiente y Cambio Climático, Enrique Estévez, destacó la importancia de esta acción: «Estamos construyendo un modelo de conservación activa, con ciencia, compromiso ambiental y respeto por la biodiversidad«. Agregó que «la transformación de La Esmeralda es parte de ese cambio de paradigma que en Santa Fe impulsamos con decisión».
Protección, cuidado y liberación: la historia del aguará guazú
La historia de este aguará guazú comenzó el jueves 10 de julio, cuando se recibió un aviso sobre la presencia del animal dentro de un galpón en la ciudad de Coronda.
Ante esta situación, especialistas del Centro de Rescate, Investigación e Interpretación de la Fauna “La Esmeralda” –dependiente del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático–, junto con efectivos de la Policía Ecológica, se dirigieron al lugar para evaluar el caso y asegurar el resguardo del animal.
El ejemplar fue trasladado a las instalaciones del Centro, donde se le brindó alojamiento en un recinto especialmente acondicionado para su recuperación.
Se trataba de un macho joven, de menos de dos años de edad, que presentaba un buen estado general.
Durante su estadía en “La Esmeralda”, se le realizaron controles veterinarios de rutina, que incluyeron un examen clínico, análisis de sangre y orina, y estudios complementarios. Además, se llevó a cabo una evaluación de su comportamiento para determinar la viabilidad de su reinserción en el ambiente natural.
Una vez concluido el período de observación y verificada su adecuada condición sanitaria y comportamental, se tomó la decisión de liberarlo en la Reserva Natural “El Fisco”, la cual está integrada al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas.
La elección de este sitio se basó en criterios ecológicos y de conservación específicos para la especie. Antes de la liberación en su hábitat natural, y en el marco de una colaboración interinstitucional entre la Provincia de Santa Fe y la Fundación Temaikén, se le colocó un collar de monitoreo por telemetría.
Este dispositivo permitirá registrar sus desplazamientos en vida silvestre y generar información clave para el estudio y la conservación de esta especie protegida.
Es importante recordar que el aguará guazú está protegido por la Ley Nº 12.182, que lo declara Monumento Natural de la provincia de Santa Fe, lo que le otorga el máximo grado de protección legal.
Ante la presencia de animales silvestres en riesgo, víctimas de tráfico ilegal o en situación de mascotismo, el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático insta a la ciudadanía a comunicarse al 911 para realizar la denuncia pertinente y dar aviso a las autoridades.
La transformación de La Esmeralda
El Centro de Rescate, Investigación e Interpretación de la Fauna “La Esmeralda” (CRIFIF) está experimentando un profundo proceso de transformación institucional. El objetivo es consolidarlo como un espacio público dedicado a la atención, recuperación y rehabilitación de fauna silvestre, a la generación de conocimiento científico y a la educación ambiental.
Actualmente, ya se están ejecutando diversas líneas de trabajo para avanzar en este sentido. Esto incluye desde la atención veterinaria especializada y la reinserción de ejemplares en su hábitat natural, hasta la articulación con universidades, otros centros de fauna y gobiernos locales para desarrollar estrategias de conservación a largo plazo.
Este proceso representa un cambio de paradigma significativo con respecto al rol que históricamente tuvo el predio, conocido anteriormente como “Granja La Esmeralda”.
Durante décadas, funcionó como una estación zoológica que albergaba animales domésticos y silvestres con un enfoque principalmente recreativo. En la actualidad, “La Esmeralda” se proyecta como un centro moderno que articula ciencia, tecnología y compromiso ambiental para posicionarse como un actor clave en la conservación de la biodiversidad santafesina.





