La provincia de Buenos Aires puso en marcha una nueva etapa del programa de control poblacional del jabalí europeo en áreas protegidas, una medida que apunta a reducir el impacto de esta especie invasora sobre los ecosistemas nativos.
La iniciativa fue oficializada por el Ministerio de Ambiente bonaerense y alcanza a sectores sensibles de Bahía Samborombón y Laguna Salada Grande.
El objetivo principal es resguardar al Venado de las Pampas, una de las especies más amenazadas del país y declarada Monumento Natural. Además, las autoridades buscan disminuir los daños ambientales y sanitarios que provoca el avance descontrolado del cerdo silvestre en distintas regiones bonaerenses.
Asimismo, la Resolución 4/26 actualiza programas piloto que se aplicaban desde 2019 y establece nuevas herramientas de monitoreo y control dentro de las reservas naturales involucradas.

El avance de una especie invasora que altera el equilibrio ecológico
El jabalí europeo se convirtió en una de las mayores amenazas para la biodiversidad en numerosos ambientes rurales y silvestres de Argentina. Su capacidad de adaptación, reproducción acelerada y comportamiento agresivo favorecieron una expansión constante en distintos ecosistemas.
En Bahía Samborombón y Laguna Salada Grande, los animales generan remoción de suelos, destrucción de vegetación nativa y competencia directa con especies autóctonas por alimento y territorio. A esto se suma la transmisión de enfermedades que afectan tanto a la fauna silvestre como a la producción ganadera.
Por otra parte, especialistas advierten que la presencia masiva de jabalíes modifica humedales y pastizales naturales, deteriorando ambientes fundamentales para aves migratorias, mamíferos y reptiles propios de la región bonaerense.
¿Cómo funcionará el nuevo sistema de control?
La normativa establece la creación de un registro de propietarios, arrendatarios y administradores de campos ubicados dentro de las zonas alcanzadas por el programa ambiental. Quienes formen parte podrán habilitar cazadores autorizados para ejecutar tareas de control poblacional.
Sin embargo, cada operativo deberá ser informado previamente a las autoridades de las reservas y cumplir estrictas condiciones vinculadas a seguridad, trazabilidad y normativa ambiental vigente. Además, los participantes necesitarán licencias oficiales emitidas por el Ministerio de Desarrollo Agrario.
A su vez, el Gobierno provincial aclaró que la caza deportiva seguirá prohibida dentro de las áreas protegidas. Según explicaron, las acciones tendrán exclusivamente fines sanitarios y ecológicos para disminuir el impacto de una especie considerada invasora.

Los pros y contras de implementar este tipo de medidas
Entre los beneficios más destacados aparece la posibilidad de reducir la presión ecológica sobre especies vulnerables como el Venado de las Pampas. Además, el control poblacional puede ayudar a recuperar hábitats degradados y disminuir pérdidas productivas en zonas rurales.
Del mismo modo, la estrategia busca evitar una expansión aún mayor del jabalí europeo, cuya presencia provoca alteraciones profundas en cadenas alimenticias, cursos de agua y vegetación nativa.
No obstante, la medida también genera debates. Algunos sectores ambientalistas cuestionan el uso de la caza como herramienta de manejo y sostienen que deben reforzarse alternativas complementarias de control y prevención. Asimismo, especialistas remarcan que, sin monitoreos permanentes y políticas integrales de conservación, los resultados podrían ser limitados a largo plazo.



