En 1962, el multimillonario Brendon Grimshaw puso en marcha un plan clave para ayudar al medio ambiente: compró una isla desierta y la transformó en un santuario ecológico.
Portugal presentó el programa Pró-Rios, una ambiciosa iniciativa de restauración de ríos para proteger a más de 100.000 habitantes de las inundaciones.