Cada primavera, los cantos de los zorzales de Swainson y las currucas llenan de vida los parques y jardines del este de Norteamérica. Sin embargo, su viaje comienza mucho más al sur, en los bosques tropicales de Centroamérica, donde pasan gran parte del año.
Un nuevo estudio de la Wildlife Conservation Society (WCS) y el Cornell Lab of Ornithology, publicado en Biological Conservation, confirma que los Cinco Grandes Bosques de América Central —desde el sur de México hasta el norte de Colombia— son corredores vitales para docenas de especies de aves migratorias que conectan las Américas.
Un puente viviente para las aves migratorias
Utilizando millones de observaciones de la plataforma eBird, los científicos descubrieron que estos cinco bosques sustentan entre una décima parte y casi la mitad de las poblaciones mundiales de 40 especies migratorias. Además están incluidas algunas de las aves de América del Norte que más rápidamente están disminuyendo.
“Estos bosques no son solo parajes tropicales vírgenes; son el corazón de la migración”, explicó Anna Lello-Smith, autora principal del estudio.
Entre los hallazgos más destacados:
- Más de un tercio de las currucas de Kentucky y casi una cuarta parte de las currucas de bosque y alidoradas pasan el invierno en estos bosques.
- Más del 40% de la población mundial de la reinita cerúlea, especie que ha disminuido más del 70% desde 1970, depende de estos bosques durante la migración primaveral.
- La Selva Maya (México, Belice y Guatemala) y la Mosquitia (Honduras y Nicaragua) son las más importantes, pero también las más amenazadas: han perdido una cuarta parte de su superficie en apenas 15 años, principalmente por la ganadería ilegal.
Un ecosistema compartido
Los Cinco Grandes Bosques —Selva Maya, Mosquitia, Indio Maíz-Tortuguero, La Amistad y Darién— forman un puente viviente del tamaño de Virginia. Son hogar no solo de aves migratorias, sino también de jaguares, guacamayos rojos y tapires.
“Cada otoño, miles de millones de aves migran hacia el sur a través del estrecho puente terrestre de Centroamérica”, señaló Viviana Ruiz Gutiérrez, del Cornell Lab.
La densidad de aves que se concentra en estas selvas es tan alta que cada hectárea protegida salvaguarda una cantidad desproporcionada de especies.

Amenazas y esfuerzos de conservación
La deforestación avanza rápidamente: en la Mosquitia, casi un tercio del bosque ha sido talado en apenas dos décadas.
“Si perdemos los últimos grandes bosques de Centroamérica, perderemos las aves que definen nuestros bosques orientales en Norteamérica”, advirtió Jeremy Radachowsky, director regional de WCS.
Frente a esta amenaza, comunidades indígenas y locales lideran esfuerzos para:
- Restaurar tierras degradadas.
- Combatir incendios forestales.
- Promover medios de subsistencia sostenibles como la producción de cacao y pimienta de Jamaica.
Estos guardianes del bosque arriesgan sus vidas para proteger hábitats vitales, pero necesitan apoyo internacional.
Conexiones hemisféricas
El estudio aplicó un marco de Partners in Flight y el Cornell Lab para rastrear las “conexiones de gestión”. Son regiones de Norteamérica donde se concentran las especies que dependen de los Cinco Grandes Bosques para reproducirse.
Los investigadores identificaron vínculos con los Apalaches, el delta del Mississippi, los Grandes Lagos, Nueva Inglaterra y Nueva York, formando “paisajes hermanos” conectados por las mismas aves en distintas épocas del año.
En esencia, los Cinco Grandes Bosques son el reflejo tropical de los bosques orientales de Norteamérica, albergando la misma comunidad de aves migratorias durante los meses de invernada.
Proteger para asegurar el regreso de los cantos
Cada hectárea protegida en Centroamérica tiene repercusiones positivas para aves y personas en todo el hemisferio. Los bosques que sustentan a los zorzales y currucas también sostienen comunidades humanas.
“Si te encanta observar a tus aves cada primavera, te invitamos a descubrir los bosques tropicales que consideran su hogar durante la mayor parte del año, y a ayudarnos a protegerlos”, concluyó Lello-Smith.



