La Policía de la Ciudad y la UFEMA rescataron de un criadero clandestino de serpientes diversos ejemplares de alta peligrosidad que eran mantenidos en cautiverio sin autorización en una zona residencial.
En un operativo que ha conmocionado a los vecinos del barrio porteño, las autoridades lograron desactivar un centro de tenencia y posible comercialización de serpientes ilegales en Villa Urquiza. El procedimiento, liderado por la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), permitió el hallazgo de múltiples reptiles exóticos que convivían con los residentes de un edificio de departamentos, representando un riesgo biológico y de seguridad para la comunidad.
La investigación, que se extendió durante varias semanas, culminó con el allanamiento de una vivienda donde un hombre, apodado por los investigadores como el «rey de las serpientes«, albergaba una colección no declarada de ofidios.
Entre los ejemplares incautados se encuentran boas, pitones y otras especies cuya tenencia está estrictamente regulada o prohibida por la Ley de Conservación de la Fauna (Ley 22.421).
Los animales se encontraban distribuidos en terrarios precarios dentro de un ambiente que no cumplía con las normativas mínimas de seguridad.
El personal de la División Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad trabajó de manera conjunta con especialistas en fauna para asegurar el traslado de los reptiles.
El hallazgo de estas serpientes ilegales en Villa Urquiza pone de manifiesto la persistencia del tráfico de fauna silvestre en centros urbanos, una actividad que utiliza redes sociales y canales clandestinos para la distribución de animales exóticos capturados de sus hábitats naturales o criados en condiciones irregulares.
Los especialistas advirtieron que la presencia de estos animales en entornos residenciales no solo infringe las leyes de biodiversidad, sino que supone un peligro latente ante posibles escapes o ataques, dada la naturaleza constrictora de algunos de los ejemplares hallados.
Tras el rescate, los reptiles fueron derivados a centros de recuperación especializados para evaluar su estado de salud y determinar su destino final, mientras que el responsable del lugar quedó a disposición de la justicia bajo cargos de maltrato animal e infracción a las leyes de protección de especies.
El caso continúa bajo análisis judicial para determinar si el involucrado formaba parte de una red más amplia de comercio ilegal de especies en la Ciudad de Buenos Aires. Los vecinos del edificio manifestaron su sorpresa ante el operativo, confirmando que desconocían la existencia de este criadero oculto tras las paredes de un departamento convencional.




