En el estrecho de Rosario, parte del mar de Salish, una escena conmovedora captó la atención de científicos y observadores: la orca J36, también conocida como Alki, fue vista empujando el cuerpo sin vida de su cría recién nacida, en lo que especialistas interpretan como un acto de duelo maternal y un posible intento de reanimación instintiva.
Orcas residentes del sur: una población en peligro crítico
La orca J36 pertenece a la población residente del sur, una comunidad de cetáceos que habita entre las costas de Washington y la Columbia Británica.
Según el censo de julio de 2024 del Centro de Investigación de Ballenas, esta población cuenta con apenas 73 ejemplares, lo que la coloca en una situación de extrema vulnerabilidad.
El episodio revive el recuerdo de Tahlequah (J35), otra hembra que en 2018 conmovió al mundo al cargar a su cría muerta durante 17 días, recorriendo más de 1.600 kilómetros. Este año, Tahlequah fue vista nuevamente con un recién nacido fallecido, lo que refuerza la preocupación por la reproducción fallida en esta población.

Historia reproductiva de J36: pérdidas reiteradas y desafíos biológicos
Nacida en 1999, J36 forma parte de la manada J, un clan matrilineal compuesto por 27 individuos. Su madre es J16 (Slick) y su padre fue L41 (Mega), según análisis genéticos. A lo largo de su vida reproductiva, Alki ha enfrentado múltiples abortos espontáneos y la pérdida de Sonic (J52), una cría que murió a los dos años en estado de desnutrición.
“Desde una perspectiva biológica, es devastador. Cada pérdida representa un retroceso en la recuperación de la especie”, explica Deborah Giles, investigadora de la Sociedad SeaDoc.
Vínculos familiares y duelo en cetáceos
Las orcas residentes del sur desarrollan lazos sociales profundos. Machos y hembras no se separan de sus madres, lo que fortalece la cohesión familiar.
El comportamiento de J36, al mantener a su cría cerca, refleja una manifestación de duelo que, aunque no puede expresarse con gestos humanos, transmite una intensa carga emocional.
Presiones externas: alimentación, ruido y contaminación
La principal presa de estas orcas, el salmón chinook, ha disminuido en número y tamaño, afectando la nutrición de las hembras gestantes. La mayoría de los ejemplares maduros pesan menos de 23 kilos, cuando deberían alcanzar hasta 45 kilos. A esto se suma la contaminación acústica y el tráfico marítimo, que dificultan la caza y alteran el comportamiento de los cetáceos.
Un estudio publicado en Plos One reveló que 69 % de los embarazos detectables en esta población fracasan, y un tercio se pierde en etapas avanzadas de gestación, en parte por deficiencias alimentarias crónicas.



