El pasado 1° de agosto, el fotógrafo y documentalista Maxi Jonas logró capturar por primera vez en video y fotografías a un grupo de orcas alimentándose de una cría de ballena franca austral en la playa Las Canteras, dentro del Área Natural Protegida El Doradillo, a pocos kilómetros de Puerto Madryn.
El hecho, sin precedentes en esta zona, marca un hito en el estudio del comportamiento de estos cetáceos.
De la intuición al hallazgo: una jornada de seguimiento y adrenalina
La jornada comenzó como tantas otras para Maxi, quien desde hace 16 años cubre la temporada de orcas en Península Valdés.
Pero un llamado de un operador de buceo cambió el rumbo: “Las orcas están atacando lobos marinos hace una hora”, le avisaron. Con cámara y dron en mano, se dirigió a Playa Paraná, donde divisó a las orcas desplazándose velozmente hacia Madryn. “Fue como perseguir tormentas, como los cazadores de tornados”, recuerda.
Comportamientos inesperados en zonas no habituales
Una semana antes, el grupo había sido visto en la lobería de Punta Loma, realizando varamientos para cazar lobos marinos en una playa donde no suelen hacerlo.
Ese día, sin embargo, se dirigieron hacia El Doradillo, un área con alta presencia de ballenas francas y sus crías. La intuición de Maxi lo llevó a seguirlas, en una jornada donde se habían contabilizado 144 ballenas en la zona.

El Doradillo: escenario de una interacción dramática
Al llegar, el fotógrafo observó un comportamiento inusual: ballenas francas agolpadas contra la costa, respirando con fuerza y golpeando el agua. Con el dron, logró registrar a tres orcas acercándose a madres con crías, mientras aves carroñeras sobrevolaban el área, señal de que algo había sido cazado.
El momento más impactante fue cuando quince ballenas francas se agruparon, formando una especie de “bola defensiva”, golpeando con sus colas para intentar recuperar a la cría. Aunque las orcas lograron llevarse el cuerpo, la madre lo cargó sobre su lomo en un gesto conmovedor. “El comportamiento de las francas me dejó mudo”, confesó Maxi.
Ciencia ciudadana y empatía animal
El material aún no fue publicado, ya que está siendo revisado por científicos del Península Valdés Orca Research y el Instituto de Conservación de Ballenas, quienes también documentaron a las orcas en otras playas.
Gracias al catálogo de fotoidentificación, se conoce el linaje de las 30 orcas residentes de la región, identificadas por sus manchas post-oculares y marcas bajo la aleta dorsal.
“Las vimos crecer, sabemos quién es quién. Eso genera empatía y conocimiento profundo de su inteligencia”, explica Maxi.
Un vínculo profundo con el mar patagónico
Radicado en Puerto Madryn desde hace 22 años, Maxi tiene un ritual: sentarse cada amanecer frente al mar a ver qué le regala la naturaleza.
Su pasión por las ballenas nació al escuchar sus soplidos desde su departamento, y desde entonces se convirtió en su “agente de prensa”, como él mismo se define, acercando su mundo a través de fotos y videos que se viralizan rápidamente.
“La ballena franca fue muy castigada, pero hoy se la protege y se la disfruta de otra manera. Cada año hay más ejemplares y más cerca”, celebra.



