El 6 de febrero de 2026, cámaras trampa registraron la presencia de un jaguar macho solitario en la Sierra del Merendón, a 2.200 metros de altitud. Se trata del primer avistamiento en una década de un ejemplar conocido como “jaguar de las nubes”, un hallazgo que despierta esperanza en la conservación de los grandes felinos en Honduras.
El avistamiento fue realizado por la organización Panthera, que lleva más de 15 años monitoreando la cordillera. La rareza del evento radica en que la mayoría de los jaguares habitan por debajo de los 1.000 metros, y los registros en zonas de alta montaña son escasos.
Contexto de conservación
Los jaguares han perdido el 49% de su área de distribución histórica en las Américas, según la UICN. En Honduras, las poblaciones son pequeñas y enfrentan amenazas como la deforestación y la caza furtiva, que afectan tanto a los felinos como a sus presas naturales (venados, pecaríes e iguanas).
Entre 2001 y 2024, el país perdió 1,5 millones de hectáreas de cobertura arbórea, lo que equivale al 19% de su superficie forestal. Para revertir esta tendencia, el gobierno lanzó el Plan Cero Deforestación 2029, que incluye restaurar 1,3 millones de hectáreas y desplegar patrullas militares para frenar la tala ilegal.
Bosques nubosos como refugio
El bosque montañoso del Merendón, protegido desde 1987 como cuenca hidrográfica, se ha convertido en un hábitat clave para los jaguares. Gracias a la vigilancia de guardaparques, cámaras trampa y programas de reintroducción de presas, la zona muestra signos de recuperación.
En los últimos años también se han registrado pumas, ocelotes, yaguarundíes y margays, lo que confirma que el área alberga las cinco especies de felinos silvestres presentes en Honduras.

Conectividad y corredores biológicos
El joven jaguar probablemente se desplazaba por el corredor de vida silvestre del Merendón, que conecta Honduras con Guatemala. Este corredor forma parte de la Iniciativa del Corredor del Jaguar, una red continental que se extiende desde México hasta Argentina y que busca mantener la conectividad genética de las poblaciones.
La movilidad entre parques nacionales como Pico Bonito y Jeannette Kawas en Honduras, y reservas como Cerro San Gil en Guatemala, es esencial para la supervivencia de la especie.
El jaguar es un superdepredador y especie sombrilla, lo que significa que su protección asegura la conservación de múltiples especies y ecosistemas. Su presencia indica la salud de los bosques nubosos y su rol como regulador ecológico es vital para mantener el equilibrio de la biodiversidad.
Avances regionales
El avistamiento en Honduras coincide con noticias alentadoras en la región:
- En México, un censo nacional reportó un aumento del 10% en la población de jaguares.
- En Brasil, la CMS COP15 adoptó un nuevo marco internacional para la protección del jaguar, considerado un hito para la especie.
Organizaciones como Panthera y Rainforest Trust trabajan en la creación del Refugio de Vida Silvestre Guanales, que conectará áreas protegidas en Honduras y Guatemala, fortaleciendo la red de corredores biológicos.
El avistamiento del “jaguar de las nubes” en la Sierra del Merendón es más que un hallazgo científico: es una señal de esperanza para la conservación de los grandes felinos y los bosques nubosos de Honduras. La conectividad biológica, la protección de hábitats y la cooperación internacional son claves para garantizar el futuro de esta especie emblemática de las Américas.



