Efectivos del Escuadrón de Seguridad Vial “Sierra Grande” realizaron un operativo en la Ruta Nacional Nº 3, en la provincia de Chubut, donde detectaron una encomienda sospechosa proveniente de Buenos Aires y con destino a Comodoro Rivadavia. Al pasarla por el escáner, los gendarmes observaron imágenes orgánicas inusuales dentro de botellas de plástico: se trataba de geckos africanos.
El hecho se descubrió luego de abrir el paquete en presencia de testigos, donde descubrieron tres ejemplares de Lagarto Gecko Cacero Tropical, una especie exótica originaria de África. Los animales fueron entregados al área de Fauna Regional de San Antonio Oeste para su resguardo y evaluación sanitaria.
El operativo se enmarca en la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre, que busca proteger las especies autóctonas y evitar la introducción o el tráfico ilegal de animales exóticos, una práctica que pone en riesgo la biodiversidad local.
Durante los controles, también se interceptaron otros vehículos con irregularidades, entre ellos uno que transportaba dinero sin aval legal y otro con plantas y semillas prohibidas, lo que refuerza la necesidad de fortalecer los mecanismos de control ambiental y aduanero.

Tráfico de fauna: una amenaza silenciosa en Argentina
El tráfico ilegal de fauna silvestre es uno de los delitos ambientales más extendidos del país. Cada año, miles de animales son extraídos de su hábitat para ser vendidos como mascotas, objetos de colección o insumos para el comercio ilegal.
Entre las especies más traficadas se encuentran loros, tucanes, tortugas, iguanas, boas y pequeños mamíferos. Esta actividad no solo genera sufrimiento y alta mortalidad durante el transporte, sino que también provoca desequilibrios ecológicos y pérdida de biodiversidad.
En los últimos años, las fuerzas de seguridad y organismos ambientales incrementaron los operativos, pero las redes de tráfico continúan operando mediante encomiendas, transporte terrestre y comercio en línea, aprovechando los vacíos legales y la falta de control en ciertas regiones.
La introducción de especies exóticas, como los geckos africanos incautados, también representa un riesgo sanitario y ecológico, ya que pueden competir con la fauna nativa o transmitir enfermedades a otros animales y humanos.

Leyes y sanciones contra este delito
En Argentina, la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre establece la protección de todas las especies autóctonas, prohíbe su captura, comercialización o transporte sin autorización y penaliza la introducción de especies exóticas.
Las infracciones pueden derivar en penas de prisión de 1 mes a 4 años, multas económicas y el decomiso de los animales, que son entregados a centros de rescate o liberados cuando es posible.
Además, la Ley 25.246 de Encubrimiento y Lavado de Activos permite investigar los flujos financieros asociados a este tipo de delitos, ya que el tráfico de fauna suele vincularse con otras actividades ilícitas, como contrabando o lavado de dinero.
El fortalecimiento de los controles, la educación ambiental y la cooperación entre provincias son claves para frenar un comercio que amenaza la biodiversidad y vulnera el equilibrio de los ecosistemas argentinos.



