Un estudio de la Universidad de Florida revela que España, China y Taiwán aún sostienen el comercio ilegal de aletas de tiburón de especies protegidas.
De esta forma, estas naciones están evadiendo las restricciones internacionales vigentes desde hace más de una década.
Hoy, el comercio ilegal persiste especialmente en Hong Kong, principal mercado mundial.
Cuatro especies amenazadas de tiburones siguen presentes en el mercado
La investigación, publicada en Science Advances, detectó comercio ilegal de aletas de cuatro de las cinco especies prohibidas por CITES desde 2013. Estas son:
- El tiburón martillo festoneado;
- El tiburón martillo liso;
- el tiburón martillo gigante, y;
- el tiburón oceánico de puntas blancas.
Diego Cardeñosa y su equipo analizaron el mercado de Hong Kong entre 2015 y 2021.
Los resultados mostraron que estas aletas seguían «muy presentes» pese a que las exportaciones no certificadas son ilegales desde hace 12 años.

El estudio determinó que 73 de los 90 países exportadores (81%) nunca reportaron comercio de estas especies amenazadas.
Esta discrepancia revela una actividad comercial ilegal «desenfrenada», según los autores.
Flotas industriales bajo sospecha por comercio ilegal de aletas de tiburón
Los investigadores utilizaron el «código postal del ADN» para rastrear las aletas hasta sus regiones de origen.
Esta técnica identificó que las flotas industriales globales capturan regularmente estas especies.
«Es muy improbable que los grandes exportadores con flotas industriales globales conocidas por capturar estas especies no estén exportando sus aletas«, señala el estudio.
En particular, los autores consideran que España, China y Taiwán son los principales responsables del comercio ilegal.
El comercio internacional es uno de los factores que impulsan la sobreexplotación de tiburones.
Las cinco especies están protegidas en el Apéndice II de CITES para regular su comercio y promover su recuperación.

Cómo frenar el tráfico ilegal de aletas de tiburón
El estudio propone medidas más estrictas por parte de los Estados rectores del puerto.
También sugiere aplicar códigos aduaneros a nivel de especie y aumentar la vigilancia del mercado mediante control genético.
Los autores concluyen que las regulaciones internacionales no logran frenar de forma eficaz el comercio ilegal de aletas.
Esta actividad afecta gravemente la biodiversidad marina debido a la falta de cumplimiento efectivo y la existencia de vacíos legales.
El hallazgo contradice los registros comerciales de CITES y evidencia que la protección internacional de estas especies no se está cumpliendo en la práctica.
Así, se mantiene vivo un mercado negro que amenaza la supervivencia de los tiburones.



