La Fundación Rewilding Argentina abrió una convocatoria de voluntarios para sumarse al Proyecto de Reintroducción del Yaguareté en la Isla San Alonso, dentro del Parque Nacional Iberá, en Corrientes. La iniciativa busca apoyar las tareas de conservación y el monitoreo de este emblemático felino en peligro de extinción.
El voluntariado se extenderá durante julio y agosto, con posibilidad de prolongarse. Los seleccionados colaborarán en distintas tareas, como la preparación de alimento para los animales, su observación diaria y el mantenimiento de las instalaciones.
Además, deberán realizar registros y carga de datos, colaborar en la vigilancia mediante cámaras y participar activamente en el seguimiento de los ejemplares liberados en la reserva.
El llamado apunta a quienes deseen sumarse a una experiencia directa en conservación, aportando su tiempo al resguardo del mayor depredador terrestre de Sudamérica.

Reintroducir para recuperar el equilibrio
El yaguareté, especie declarada Monumento Natural Nacional, había desaparecido del Iberá hace décadas debido a la caza furtiva y la pérdida de hábitat. Su ausencia afectó profundamente el equilibrio ecológico de los humedales correntinos.
Gracias a años de trabajo de la Fundación Rewilding Argentina, el proyecto logró reintroducir ejemplares nacidos en semicautiverio, permitiendo que algunos ya se desplacen libremente en la zona.
La participación ciudadana, a través de iniciativas como el voluntariado, fortalece la red de apoyo a este programa pionero en la recuperación de especies amenazadas. La protección del yaguareté no solo contribuye a la biodiversidad, sino también a conservar el equilibrio de todo el ecosistema.

El estado crítico del yaguareté en la región
El yaguareté (Panthera onca) es el felino más grande de América y una pieza clave para la salud ambiental de los territorios donde habita. Sin embargo, su población disminuyó drásticamente por la caza ilegal, la pérdida de su hábitat y la fragmentación de sus corredores naturales.
En Argentina, se estima que quedan apenas unos 250 ejemplares en libertad, distribuidos en focos aislados en el Gran Chaco, la Selva Misionera y ahora, gracias a este proyecto, en los humedales del Iberá.
Su presencia regula las poblaciones de otras especies, evitando el desequilibrio en la cadena alimenticia y garantizando la regeneración de los ambientes naturales. La pérdida del yaguareté implica un impacto en cascada sobre la fauna y la flora local.
Los proyectos de conservación y reintroducción son clave para evitar la extinción total en el país. A través de esfuerzos combinados entre organizaciones, gobiernos y la comunidad, se busca restaurar el rol ecológico de esta especie vital para los ecosistemas sudamericanos.



