En el corazón de la polémica, la nueva línea de transmisión San Buenaventura-Ixiamas en Bolivia ha encendido un acalorado debate por ser una amenaza a santuario de jaguares.
Esta infraestructura eléctrica de casi 100 kilómetros que atraviesa el norte de La Paz amenaza con romper el flujo vital del corredor biológico Passiflora, un espacio crucial para la movilidad del jaguar, especie emblemática de la región.
Por un lado, ENDE Transmisión argumenta que el proyecto es esencial para sustituir la generación eléctrica local basada en diésel, mejorando el suministro para comunidades, talleres y negocios locales. Sin embargo, biólogos y activistas lanzan una severa advertencia sobre el impacto ambiental de tal desarrollo.
El bosque amazónico donde reside Passiflora abarca unas 202 hectáreas y es parte del esfuerzo de rewilding de Senda Verde.
Este santuario alberga más de 300 especies de aves, cerca de 80 anfibios y reptiles, y más de 30 mamíferos, entre ellos el majestuoso jaguar, que ha sido monitoreado con cámaras trampa en la localidad.
El problema radica en que los jaguares, según Panthera, necesitan grandes territorios conectados para sobrevivir y prosperar.
La fragmentación del hábitat no solo aísla a estos felinos, sino que también interrumpe la conectividad genética y aumenta los conflictos con las comunidades humanas.
La construcción de la línea eléctrica implica no solo la instalación de torres, sino también la apertura de caminos y servidumbres que facilitan la entrada de cazadores y madereros, exponiendo aún más el frágil ecosistema.
Mientras ENDE admite los desafíos en la liberación de servidumbres, Senda Verde ha denunciado múltiples violaciones territoriales.
Pese a la acción legal interpuesta por Passiflora y Senda Verde en febrero de 2025, la justicia boliviana permitió que el proyecto continuara. Observadores han cuestionado el trazado del proyecto, que podría adentrarse peligrosamente en la selva, más allá de lo inicialmente planeado.
Este caso refleja un dilema recurrente en América Latina: el balance entre la necesidad de energía y la preservación del medio ambiente. Aunque una línea eléctrica puede reducir el uso de diésel, si compromete un corredor del jaguar, las consecuencias son profundas y duraderas.
Las actualizaciones más recientes sobre el avance del proyecto aparecen en el Informe de Rendición Pública Inicial 2025 de ENDE Transmisión, donde sigue figurando activamente en su cartera de proyectos.



