La contaminación confunde a los insectos polinizadores

Los contaminantes atmosféricos reaccionan con los aromas de las flores en el medio natural y los modifican, dificultando su localización por los insectos polinizadores.

Científicos de la Universidad de Reading, el Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido y la Universidad de Birmingham descubrieron que había hasta un 70% menos de polinizadores, hasta un 90% menos de visitas a las flores y una reducción general de la polinización de hasta un 31% en las plantas de prueba cuando había contaminantes atmosféricos comunes a nivel del suelo, incluidos los contaminantes de los gases de escape del diésel y el ozono.

El estudio, publicado en la revista ‘Environmental Pollution’, es el primero que observa un impacto negativo de los contaminantes atmosféricos comunes en la polinización en el medio natural.

El doctor Robbie Girling, catedrático de Agroecología de la Universidad de Reading, que dirigió el proyecto, explica que sabía por sus anteriores estudios de laboratorio que los gases de escape del diésel pueden tener efectos negativos en los insectos polinizadores, “pero los impactos que encontramos en el campo fueron mucho más dramáticos de lo que esperábamos”, asegura.

El doctor James Ryalls, investigador del Leverhulme Trust de la Universidad de Reading, que dirigió el estudio, resalta que “los resultados son preocupantes porque estos contaminantes se encuentran habitualmente en el aire que muchos de nosotros respiramos cada día. Sabemos que estos contaminantes son perjudiciales para nuestra salud, y la importante reducción que hemos observado en el número y la actividad de los polinizadores muestra que también hay claras implicaciones para los ecosistemas naturales de los que dependemos”, añade.

Estudios anteriores de laboratorio realizados por miembros del equipo de Reading han demostrado que los humos del diésel pueden alterar los olores florales. Este trabajo sugería que la contaminación podría contribuir al actual descenso de los insectos polinizadores, al dificultarles la localización de su alimento: el polen y el néctar.

El impacto de este fenómeno en la naturaleza, donde los insectos se encargan de la polinización de importantes cultivos alimentarios y flores silvestres autóctonas, es menos conocido, por lo que este nuevo estudio pretendía reunir pruebas para investigar cómo afecta la contaminación atmosférica a las distintas especies de insectos polinizadores, algunas de las cuales dependen más del olor que otras.

En el estudio, financiado por el Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural, se utilizó una instalación de fumigación especialmente diseñada para regular los niveles de óxidos de nitrógeno (NOx) -presentes en los gases de escape de los motores diesel- y de ozono en un entorno de campo abierto.

A continuación, observaron los efectos de estos contaminantes en la polinización de las plantas de mostaza negra por parte de los insectos polinizadores que vuelan libremente a nivel local en el transcurso de dos temporadas de campo de verano.

Utilizaron concentraciones de contaminación muy por debajo de los niveles medios máximos, lo que equivale al 40-50% de los límites definidos actualmente por la legislación estadounidense como seguros para el medio ambiente.

Según apunta, esto palidece en comparación con los niveles de contaminación mucho más elevados que se producen en todo el mundo debido al incumplimiento de la normativa. Por ejemplo, fuera de Londres, un análisis de 2019 mostró que se registraron niveles ilegales de dióxido de nitrógeno en las autoridades locales de amplias zonas del norte de Inglaterra, como Cheshire y Gateshead, y del sur de Inglaterra, como Wiltshire, Chichester y zonas rurales como New Forest.

Las observaciones revelaron que había un 62-70% menos de visitas de polinizadores a las plantas situadas en el aire contaminado. Esta reducción se observó en siete grupos de polinizadores, especialmente abejas, polillas, moscas voladoras y mariposas. También hubo un 83-90% menos de visitas a las flores por parte de estos insectos y, en última instancia, una reducción del 14-31% en la polinización, según el rendimiento de las semillas y otros factores.

Estos resultados podrían tener amplias implicaciones, ya que la polinización por insectos aporta cientos de miles de millones de libras de valor económico cada año. Representa alrededor del 8% del valor total de la producción agrícola de alimentos en todo el mundo, y el 70% de todas las especies de cultivos, como las manzanas, las fresas y el cacao, dependen de ella.

Esta investigación forma parte de los estudios continuos sobre los efectos de la contaminación atmosférica en la salud de los insectos y sus interacciones con el medio ambiente realizados por investigadores de la Universidad de Reading.

El doctor Christian Pfrang, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Birmingham y coautor del estudio, resalta que “este trabajo verdaderamente interdisciplinar ha demostrado muy claramente cómo los contaminantes atmosféricos repercuten negativamente en la polinización, con consecuencias directas para la producción de alimentos, así como para la resistencia de nuestro entorno natural”.

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