El salmón chinook en la Patagonia es una especie originaria del Pacífico Norte, esta variedad de pez ha logrado una colonización masiva de las cuencas hídricas argentinas, transformando los ecosistemas locales y la industria de la pesca deportiva.
La presencia del salmón chinook en la Patagonia se ha consolidado como uno de los fenómenos biológicos más impactantes de las últimas décadas en el sur argentino.
Lo que comenzó como un proyecto de acuicultura en Chile durante los años 70 y 80, ha derivado en una dispersión territorial sin precedentes.
Hoy, este gigante de los ríos, conocido científicamente como Oncorhynchus tshawytscha, ha logrado establecer poblaciones estables en casi todos los cursos de agua que fluyen hacia el Atlántico, desde Tierra del Fuego hasta las provincias de Neuquén y Río Negro.
El origen de un colonizador incansable
La historia de esta especie en la región no es autóctona. El salmón chinook fue introducido en el Hemisferio Sur con fines comerciales.
Tras escapar de jaulas de cultivo o ser liberado en intentos de «ranching» en la vertiente del Pacífico chileno, estos ejemplares demostraron una capacidad de adaptación asombrosa.
A diferencia de otras especies, el chinook posee un instinto migratorio altamente desarrollado. Estos peces nacen en agua dulce, migran hacia el océano para crecer y fortalecerse, y regresan años después a los ríos para completar su ciclo reproductivo.
En este proceso, cruzaron la cordillera y hallaron en los ríos de Santa Cruz, Chubut y Río Negro un hábitat ideal para prosperar.

Un ciclo de vida marcado por la transformación, el salmón chinook en la Patagonia
El espécimen destaca no solo por su tamaño —pudiendo alcanzar pesos de entre 15 y 30 kilogramos, con registros excepcionales que superan los 40— sino también por los drásticos cambios físicos que experimenta.
Al entrar en los ríos para desovar, su coloración plateada se torna rojiza o marrón oscuro, y los machos desarrollan una mandíbula prominente en forma de gancho.
Este ciclo es semélparo: los ejemplares mueren inevitablemente tras la puesta de huevos. Aunque pueda parecer un final trágico, el fallecimiento masivo de los adultos aporta una carga de nutrientes orgánicos (nitrógeno y fósforo) provenientes del mar que fertiliza las cabeceras de los ríos patagónicos, alterando la química de aguas que son naturalmente pobres en nutrientes.
Impacto ecológico y valor económico
La hegemonía del salmón chinook en la Patagonia genera visiones encontradas entre los especialistas. Por un lado, su carácter invasor representa una competencia directa para especies nativas y otros salmónidos introducidos anteriormente, como la trucha marrón o la arcoíris.
Su gran envergadura y agresividad durante la época de desove le permiten desplazar a otros peces de los mejores sitios de anidación.
No obstante, su presencia ha impulsado un sector económico vital para la región: el turismo de pesca deportiva. Pescadores de todo el mundo viajan a destinos como el río Santa Cruz, el río Gallegos o la cuenca del Limay en busca del «Rey», atraídos por la dificultad técnica y la fuerza de este pez.
Las autoridades ambientales y centros de investigación, como el CONICET, mantienen un monitoreo constante sobre sus rutas de expansión, del salmón chinook en la Patagonia que ya alcanzan incluso los lagos de la zona cordillerana en el norte patagónico.



