Los científicos se sorprendieron en su última inspección a la Gran Isla de Plástico del Pacífico Norte.
Es que, al parecer, este se transformó en un hábitat inesperado, donde numerosas especies costeras lograron establecerse y reproducirse de forma exitosa sobre fragmentos que flotan a miles de kilómetros de tierra firme.
Así lo señala un análisis exhaustivo publicado en Nature Ecology & Evolution.
Según el estudio, esta acumulación masiva de residuos funciona como soporte duradero para comunidades mixtas de organismos marinos.
El estudio, desarrollado junto a la organización The Ocean Cleanup, redefine los límites ecológicos conocidos.
A diferencia de los restos naturales que se degradan rápidamente, el plástico mantiene su flotabilidad durante años.
Por ende, este hecho favorece la presencia simultánea de organismos pelágicos y especies características de zonas costeras.

El hallazgo de especies en la Isla de Plástico del Pacífico
Durante las campañas de recogida efectuadas entre 2018 y 2019, los investigadores recuperaron 105 piezas de más de 15 centímetros, principalmente boyas, redes y cuerdas.
El examen detallado reveló la existencia de animales de seis grandes grupos: desde anémonas hasta briozoos, además de pequeños crustáceos y esponjas.
Más del 70% de los fragmentos contenía especies propias de la costa, lo que cuestionó la idea tradicional de que estos organismos no pueden sobrevivir en mar abierto.
El recuento final registró 484 individuos pertenecientes a 46 especies distintas.
Resultó especialmente significativo que los organismos costeros superaran ligeramente en número a los habitantes habituales del océano abierto.
Esto indicó que no se trataba solo de transporte pasivo a través de las corrientes, sino de un asentamiento prolongado favorecido por la estabilidad del soporte plástico.

Además, los científicos detectaron señales inequívocas de reproducción, como hembras cargadas de huevos, así como juveniles y ejemplares adultos conviviendo en el mismo trozo de plástico.
Este fenómeno demostró que se están completando ciclos vitales completos en un entorno considerado previamente hostil para especies alejadas de la costa.
Buena parte de estos organismos se reproduce de forma asexual y permanece fija al sustrato, un rasgo que favorece su resistencia en aguas agitadas.
La diversidad observada fue menor que la asociada al material arrastrado tras el tsunami de Tōhoku en 2011.
Sin embargo, los expertos consideran que la muestra analizada es solo una fracción del inmenso conjunto de residuos que ocupa esta zona del Pacífico.
Las implicaciones ecológicas de este descubrimiento
Los autores advirtieron que la expansión de esta plastisfera puede alterar de manera profunda la dinámica ecológica del océano abierto.
La isla ofrece nuevas superficies para la colonización y modifica la distribución de especies en ecosistemas pelágicos.
Este hallazgo plantea interrogantes sobre cómo la contaminación plástica está redefiniendo los límites ecológicos tradicionales en los océanos.
La capacidad de especies costeras para establecerse permanentemente en aguas abiertas representa un cambio sin precedentes en la biogeografía marina.
Los investigadores enfatizaron la necesidad de continuar monitoreando estos ecosistemas emergentes y comprender sus consecuencias a largo plazo para la biodiversidad oceánica global.



