Una nueva campaña impulsada por organizaciones ambientalistas volvió a instalar en Mendoza el debate sobre la exhibición de animales silvestres en cautiverio. Durante una actividad solidaria destinada a recaudar fondos para la protección de fauna local, un grupo de voluntarios reunió firmas con el objetivo de solicitar el cierre del serpentario provincial.
La iniciativa es promovida por Ecológicos Unidos junto con la asociación civil Garras Unidas. Ambas entidades buscan reabrir una discusión que sostienen desde hace varios años acerca del rol que cumplen los espacios dedicados a la exhibición de animales frente a los nuevos paradigmas de conservación.
Además, la propuesta se enmarca en una serie de transformaciones que la provincia experimentó en materia de bienestar animal, especialmente luego de los cambios impulsados en antiguas instituciones dedicadas a la exhibición de fauna.

Un reclamo que retoma antiguas campañas ambientales
Los impulsores de la campaña explican que la propuesta surge como continuidad de otras acciones que promovieron la reconversión del ex Zoológico de Mendoza y el cierre del antiguo Acuario.
Según sostienen, las visitas realizadas al serpentario permitieron observar condiciones que consideran poco adecuadas para las necesidades biológicas de los reptiles. Entre los aspectos señalados figuran los espacios reducidos, la exposición permanente a la luz artificial y la ausencia de elementos característicos de sus hábitats naturales.
Asimismo, remarcan que muchas especies requieren ambientes específicos con refugios, sustratos adecuados y condiciones ambientales controladas para desarrollar comportamientos naturales y reducir situaciones de estrés.
Por esta razón, los ambientalistas consideran que la discusión debe centrarse en modelos que prioricen la conservación, el rescate y la rehabilitación por encima de la exhibición permanente de animales.
Conservación y bienestar animal en el centro del debate
Desde distintos sectores vinculados a la protección de la fauna también se plantea la necesidad de revisar el papel de estos establecimientos frente a los avances en materia de bienestar animal.
En ese sentido, especialistas recuerdan que cada vez más instituciones evolucionan hacia centros enfocados en la educación ambiental, la investigación científica y la recuperación de especies vulnerables.
Por otra parte, destacan que la sensibilización de la sociedad sobre la biodiversidad puede desarrollarse mediante propuestas que minimicen el impacto sobre los animales y promuevan experiencias educativas más respetuosas con los ecosistemas.
Además, consideran que estos debates contribuyen a fortalecer una visión más amplia sobre la protección de la fauna silvestre y su importancia dentro del equilibrio ecológico.

¿Qué es un serpentario y por qué fueron tan populares en Argentina?
Los serpentarios son instalaciones destinadas al alojamiento, estudio, reproducción o exhibición de serpientes y otros reptiles. Durante décadas fueron una de las principales atracciones educativas y turísticas relacionadas con la fauna exótica.
Su popularidad creció en Argentina especialmente entre las décadas de 1960 y 1990, cuando existía un fuerte interés por acercar al público especies consideradas poco conocidas o peligrosas. Estos espacios permitían observar animales que difícilmente podían encontrarse en entornos urbanos.
Asimismo, muchos serpentarios desarrollaron actividades de investigación vinculadas a la producción de antivenenos, el estudio de reptiles y la educación sobre accidentes ofídicos. Sin embargo, con el paso de los años surgieron nuevas miradas centradas en el bienestar animal, lo que impulsó revisiones sobre sus modelos de funcionamiento.
La reconversión de espacios dedicados a la fauna
Mientras continúa el debate sobre el serpentario, las autoridades municipales recuerdan que el antiguo acuario mendocino dejó atrás su función tradicional hace varios años.
Actualmente, el predio funciona como Centro de Conservación de Biodiversidad, orientado a la protección de especies, la educación ambiental y el rescate de fauna.
Además, numerosos ejemplares fueron trasladados a reservas naturales y santuarios especializados, mientras otros permanecen bajo cuidado profesional hasta completar los procesos de reubicación.
La evolución de estos espacios refleja una tendencia creciente que busca compatibilizar la conservación de la biodiversidad con estándares cada vez más exigentes de bienestar animal, promoviendo una relación más respetuosa entre las personas y la fauna silvestre.



