Patagonia: se duplicó la cantidad de orcas que llegan a la costa de Chubut

La cantidad de orcas que realizan la técnica del varamiento intencional para poder alimentarse aumentó al doble, según un estudio realizado por una ONG en la última temporada. Y esto es una buena noticia para la especie, teniendo en cuenta que eran cada vez menos los ejemplares que varaban en las costas de Chubut y se temía que la técnica no fuera aprendida por las nuevas generaciones.

 
El trabajo fue realizado por la organización Punta Norte Orca Research, que viene trabajando en el tema desde hace muchos años. Leoni Gaffet, una de las investigadoras, dijo que ‘este año se han censado 12 orcas realizando la técnica de varamiento cuando hasta el momento sólo había una media docena. Nosotros hacemos un trabajo de investigación que no es invasivo, es un seguimiento fotográfico y de observación de los comportamientos’. También dijo que se realizó ‘sólo en Punta Norte, donde las orcas llegan cada año en febrero para cazar las crías de los lobos marinos. Es imposible realizarlo en toda la costa patagónica’, donde estos marinos habitan.
 
La técnica del varamiento no tiene misterios: consiste en el encallamiento deliberado en la costa y es considerada por los especialistas como una de las conductas predatorias más impresionantes de la vida salvaje de todo el mundo. En Chubut, la practican en Punta Norte y en Caleta Valdés, dos enclaves costeros de la Península Valdés. A comienzos del mes de febrero llegan al norte en busca de lobos marinos y entre los meses de setiembre y octubre, a Caleta para capturar crías de elefantes marinos.
 
Las orcas que lo practican nadan a gran velocidad hasta la costa y simulan quedar varadas hasta que su presa decide caer al agua. Entonces, atacan de manera repentina para poder conseguir el alimento. El problema para la especie era que esta estrategia, vital para la supervivencia, parecía estar olvidándose entre la población de Valdés, estimada en unos 150 ejemplares. 
 
Sólo siete (un macho, cinco hembras y un ejemplar juvenil) sabían cazar de esa manera. Y apenas cinco de ellas (todas hembras) eran capaces de transmitir la técnica a las futuras generaciones. Incluso uno de estos ejemplares, bautizado como Mel y que fuera visto por primera vez en 1975 hace varias temporadas que no es divisado en las costas por los científicos.

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