La comunidad internacional espera restringir pronto el comercio internacional de más de medio centenar de especies clave.
Desde el tímido okapi africano hasta los imponentes tiburones de puntas blancas, pasando por la enigmática iguana marina de Galápagos: todas estas especies serían incluidas.
La decisión se tomará en la 20ª sesión de la Conferencia de las Partes en CITES en Samarcanda, Uzbekistán. Esta se celebrará del 24 de noviembre al 5 de diciembre.
Allí, la comunidad global revisará si estas criaturas merecen mayor blindaje contra la extinción.
En particular, los 185 Estados miembros examinarán 51 propuestas para regular el comercio internacional de especies amenazadas: 39 relativas a fauna y 12 a flora.
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas protege actualmente más de 35.000 especies de fauna y flora desde su adopción en Washington en 1975.
Su objetivo es controlar el intercambio comercial que pone en riesgo la supervivencia de plantas y animales silvestres.

Comercio de especies: las especies que se busca proteger
La lista de especies propuestas refleja una amplia variedad biológica y geográfica.
Entre los candidatos de fauna figuran:
- la hiena rayada;
- el mangabey de vientre dorado;
- la lagartija gigante de Haití;
- la serpiente de montaña de Etiopía;
- la palma chilena;
- geckos;
- tarántulas;
- ranas;
- moluscos;
- aves cantoras.
Además, 10 propuestas sobre fauna se refieren a especies acuáticas explotadas comercialmente: pepinos de mar, abulón, anguilas, tiburones y rayas.
Por otro lado, en cuanto a la flora se consideran:
- ginseng;
- aloes;
- guggul;
- maderas preciosas como padauk;
- palo de Brasil

Dos niveles de protección según la amenaza
Las propuestas buscan incluir especies en dos niveles de protección: el primero es el Apéndice I de CITES, que impone una prohibición total al comercio comercial.
El segundo es el Apéndice II, que permite un comercio limitado bajo estricta documentación y control.
La clasificación dependerá del nivel de amenaza que enfrenta cada especie.
Pese a este pedido, algunas especies podrían transitar el camino inverso.
Por ejemplo, Estados Unidos y México propusieron transferir el lobo fino de Guadalupe (también conocido como lobo fino de Baja California) del Apéndice I al Apéndice II.
Las naciones argumentan que «el comercio internacional ya no representa una amenaza para esta especie», cuyas poblaciones se han recuperado suficientemente.
Una vez que una especie se incluye en CITES, el comercio internacional queda sujeto a control que puede abarcar desde regulación estricta hasta prohibición total.
Este mecanismo busca evitar que el intercambio comercial impulse la extinción de plantas, animales y peces amenazados.
La reunión de Samarcanda será determinante para definir el futuro de estas especies.
Las decisiones que se tomen allí marcarán el rumbo del comercio global de vida silvestre en los próximos años.
Estas podrían significar la diferencia entre la supervivencia o desaparición de algunas de las criaturas más vulnerables del planeta.



