La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Salta oficializó el inicio de la temporada 2026 de caza deportiva menor, una actividad que podrá realizarse entre el 1 de mayo y el 16 de agosto bajo una serie de condiciones y restricciones específicas.
La resolución habilita la captura de especies consideradas abundantes o asociadas a conflictos productivos, entre ellas palomas, perdices y la liebre europea. En este último caso no se establecieron límites de extracción, mientras que para otras especies sí se fijaron cupos diarios por cazador.
Además, la normativa delimita claramente las zonas habilitadas. La actividad solo podrá desarrollarse en áreas rurales privadas destinadas a actividades agrícolas o ubicadas sobre suelos deteriorados.
Los departamentos incluidos son Rivadavia, Anta, Metán, Rosario de la Frontera, Chicoana, La Viña, Guachipas, Orán y San Martín, regiones donde históricamente se registran tensiones entre conservación de fauna y producción agropecuaria.

Restricciones y controles para la práctica deportiva
La reglamentación establece que la caza únicamente podrá realizarse los viernes, sábados, domingos y feriados, entre las 6 de la mañana y las 20 horas. Además, los participantes deberán contar con licencia habilitante y autorización expresa de los propietarios rurales.
Asimismo, será obligatoria la presentación de una hoja de ruta certificada por la Policía. Las autoridades provinciales también exigieron respetar protocolos sanitarios vigentes debido a la alerta por influenza aviar.
Por otra parte, quedaron prohibidas prácticas consideradas peligrosas o antideportivas. Entre ellas figuran el uso de trampas, sustancias tóxicas y disparos realizados desde vehículos en movimiento.
La normativa también ratificó la prohibición total de la caza mayor en toda la provincia, así como la imposibilidad de desarrollar actividades cinegéticas dentro de reservas naturales, áreas urbanas o sectores próximos a rutas y centros poblados.
Las desventajas de permitir la caza deportiva menor
Aunque desde el gobierno provincial sostienen que la medida busca equilibrar conservación y producción, especialistas ambientales advierten sobre posibles consecuencias negativas derivadas de la caza deportiva menor.
Uno de los principales riesgos es la alteración de cadenas ecológicas locales. Incluso especies consideradas abundantes cumplen funciones importantes en la dispersión de semillas, control de insectos y equilibrio de ecosistemas rurales y silvestres.
Además, la presión cinegética sostenida puede generar desplazamientos de fauna, reducción de poblaciones y cambios en hábitos reproductivos de ciertas especies. Esto resulta especialmente sensible en regiones donde los ecosistemas ya enfrentan degradación ambiental y pérdida de hábitats.
Por otra parte, ambientalistas señalan que los controles suelen resultar insuficientes en zonas rurales extensas. Como consecuencia, existe preocupación por posibles excesos de captura, caza ilegal de especies protegidas y afectación indirecta sobre otras formas de biodiversidad.
También advierten que la normalización de actividades recreativas vinculadas a la fauna puede debilitar estrategias de conservación basadas en el turismo sustentable y la observación de vida silvestre.

Debate entre producción rural y conservación ambiental
Las autoridades salteñas sostienen que la normativa apunta a ordenar la actividad y reducir daños sobre cultivos agrícolas ocasionados por ciertas especies. Además, remarcan que los permisos y restricciones buscan evitar impactos severos sobre el ecosistema.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas y sectores académicos consideran que la solución debería centrarse en métodos de manejo no letales y estrategias integrales de convivencia con la fauna silvestre.
Entre las alternativas mencionadas aparecen sistemas de control poblacional, protección de cultivos mediante barreras físicas y restauración de hábitats naturales capaces de recuperar equilibrios ecológicos.
Mientras avanza la temporada de caza menor en Salta, el debate continúa abierto entre quienes priorizan el manejo productivo del territorio y quienes impulsan modelos de conservación más estrictos para proteger la biodiversidad provincial.



