En un operativo llevado a cabo la semana pasada, la División de Seguridad Rural de Rawson, dependiente del Área de Grupos Especiales de la Policía del Chubut, detectó un caso de caza furtiva en Chubut.
Interceptaron a una camioneta en la que trasladaban carne de guanaco que habían faenado tras capturar ilegalmente a los animales.
De acuerdo con las autoridades, pertenecía a 42 ejemplares. El procedimiento se realizó en la Ruta Nacional N° 3, a la altura del kilómetro 75, camino a Punta Tombo.
Caza furtiva en Chubut: denuncia anónima e intervención policial
El operativo se inició tras un llamado anónimo recibido en la guardia policial, alertando sobre un vehículo sospechoso involucrado en actividades de caza ilegal.

En respuesta, personal policial se dirigió al lugar indicado y logró detener una camioneta Volkswagen de color negro.
Al inspeccionar el vehículo, los efectivos constataron que en la caja se transportaban partes de 42 guanacos faenados. Estaban distribuidos en 84 lomos, 84 paletas y 84 cuartos.
Eran aproximadamente 1500 kilos. Este hallazgo confirma un claro caso de caza furtiva a gran escala en la región.
Ante esta situación, se dio inmediato aviso al doctor Barsano, representante de la Dirección de Fauna Silvestre de la provincia, que ordenó labrar la correspondiente Acta de Presunta Infracción.
La acción se enmarca en las normativas vigentes de protección de fauna autóctona. Es decir, de la Ley XI N° 10 (Fauna Silvestre), Ley N° 4793 (Monumento Natural Provincial Huemul), Ley XVII N° 60 (Protección del Choique) y el Decreto Reglamentario Nº 868/90.
De acuerdo con información difundida por el diario Jornada, las autoridades sospechan que el faenamiento irregular formaría parte de una red de comercialización ilegal de carne de guanaco. Operarían en la región del Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh).
El impacto ambiental y sanitario de la caza ilegal
Las consecuencias de esta actividad ilegal alcanzan al ambiente y también al nivel sanitario.
Es que, el guanaco es una especie nativa protegida de la Patagonia, y su caza está severamente regulada. Este tipo de delitos, por lo tanto, representa no solo una amenaza para la biodiversidad regional, sino también una violación grave a las leyes provinciales de conservación.
Además, la carne obtenida por cazadores furtivos no tiene ningún tipo de control sanitario. Esto puede derivar también en un riesgo para la salud de quienes la consuman.



