El tordo renegrido (Molothrus bonariensis) es una de las aves más singulares y adaptables del continente. Pertenece al género Molothrus, dentro del orden de los paseriformes y la familia Icteridae, y está distribuido en gran parte de América del Sur, con excepción de zonas selváticas densas, áreas montañosas y ciertos países específicos.
El macho se distingue por su plumaje negro con reflejos tornasolados, producto de la estructura de sus plumas y no de pigmentos, mientras que la hembra presenta un color pardo oscuro más claro en el vientre, con un pico fino y patas alargadas.
Un especialista en el arte de delegar la crianza
Lo que realmente hace único al tordo renegrido es su estrategia reproductiva parasitaria. No construye nido propio, sino que pone sus huevos en nidos ajenos —una conducta conocida como parasitismo de puesta.
Deposita generalmente un solo huevo por nido, que puede variar de color, y en ocasiones rompe los huevos originales para asegurar que su cría reciba toda la atención de los padres adoptivos.
Especies como calandrias, horneros, chingolos, tijeretas y zorzales colorados suelen ser víctimas frecuentes de esta estrategia. Los pichones de tordo, que incuban en apenas 11 o 12 días, crecen más rápido y son más robustos que sus “hermanastros”, lo que les otorga una ventaja significativa para monopolizar el alimento. Esto puede comprometer la supervivencia de los verdaderos descendientes del anfitrión.
Hábitos, alimentación y vida social del tordo renegrido
El tordo es una especie abundante, diurna y sociable, que se alimenta principalmente de insectos y semillas, incluyendo granos de arroz y forrajes. Se lo suele ver caminando por el suelo en busca de alimento o posado sobre ganado, del que extrae parásitos.
Durante la primavera, los machos exhiben conductas de cortejo activas, con vuelos cortos entre ramas y cantos agudos, sobre todo al amanecer y al atardecer. Su melodía penetrante y característica es reconocida como presagio de buenas noticias por quienes conviven con esta especie.
Una especie adaptable y cercana al entorno humano
El tordo renegrido se adapta a numerosos hábitats: campos abiertos, márgenes de selvas, chacras, corrales, áreas urbanas y jardines. Por las noches, suele reunirse en grandes grupos en árboles altos, formando “dormideros” comunales en plazas o parques.
Su presencia cercana y su estilo de vida oportunista convierten al tordo en un caso fascinante de adaptación aviar, aunque su éxito reproductivo plantea desafíos para las poblaciones de aves hospedadoras, que ven amenazada la supervivencia de sus crías ante esta especie prolífica y estratégicamente astuta.



