En el aeropuerto José Joaquín de Olmedo, en Guayaquil, la Policía detuvo a tres ciudadanos asiáticos por el tráfico ilegal de iguanas marinas.
La intervención, realizada en coordinación con el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE), permitió rescatar 12 ejemplares de iguanas marinas de Galápagos, aunque una murió y varias presentaban entumecimiento en sus extremidades debido a las condiciones de traslado.
Los animales quedaron bajo custodia del MAE para recibir análisis, estabilización y atención especializada.
Antecedentes recientes
El fin de semana previo, cuatro iguanas marinas fueron encontradas en la ciudadela Simón Bolívar, frente al aeropuerto. Una de ellas también falleció.
Estos hechos refuerzan la preocupación por el tráfico ilegal de especies endémicas del archipiélago y evidencian la presencia de mafias organizadas que operan en la región.
Acciones legales
Los detenidos fueron trasladados al Cuartel Modelo y puestos a disposición de la autoridad judicial. Podrían ser procesados por el delito de tráfico ilegal de fauna silvestre, que en Ecuador contempla penas de hasta tres años de prisión, además de multas e indemnizaciones ambientales.
La Fiscalía y el MAE han activado acciones legales para garantizar que el caso sea procesado penalmente y siente un precedente en la lucha contra el tráfico de especies.

Rutas y modus operandi
El tráfico de iguanas marinas está vinculado a redes internacionales de crimen organizado:
- Origen: extracción clandestina de las islas Galápagos.
- Tránsito: traslado al continente, principalmente por Guayaquil, ocultas en maletas bajo condiciones extremas de deshidratación y maltrato.
- Destino final: mercados asiáticos, donde coleccionistas privados pagan sumas exorbitantes por especies únicas en el mundo.
Este modus operandi vulnera los controles aeroportuarios y pone en evidencia la necesidad de reforzar la seguridad en puntos estratégicos de salida del país.
Impacto en la biodiversidad
Las iguanas marinas de Galápagos son especies vulnerables y estrictamente protegidas. Su extracción ilegal genera daños irreversibles:
- Vulnerabilidad: poblaciones amenazadas por depredadores introducidos y presión urbana.
- Mortalidad en tránsito: muchos ejemplares mueren por falta de agua y condiciones de encierro.
- Amenaza a la conservación: la extracción recurrente pone en riesgo subespecies locales y altera el equilibrio ecológico del archipiélago.
La pérdida de individuos reproductores afecta directamente la capacidad de recuperación de las poblaciones, que ya enfrentan amenazas por el cambio climático y la contaminación.
Protección internacional
Organizaciones ambientalistas solicitan elevar el estatus de las iguanas marinas al Apéndice I de CITES, lo que permitiría un control más riguroso y prohibiría su comercio internacional bajo permisos falsos de cría en cautiverio. Este paso reforzaría la cooperación global contra el tráfico de especies y garantizaría mayor protección para la fauna endémica de Galápagos.
El caso de Guayaquil refleja la gravedad del tráfico de fauna en Ecuador y la necesidad de reforzar controles en aeropuertos y puertos. La protección de las iguanas marinas es esencial para preservar la biodiversidad única de Galápagos y evitar que el crimen organizado continúe lucrando con especies en peligro de extinción.
La acción conjunta de autoridades nacionales e internacionales será clave para frenar esta práctica y garantizar que las futuras generaciones puedan seguir admirando a estos reptiles únicos en el mundo.



