La nutria gigante (Pteronura brasiliensis), también conocida como lobo gargantilla, ariraí o lobo grande de río, ha vuelto a nadar en aguas argentinas.
La reciente liberación de dos adultos y sus dos crías en el Gran Parque Iberá, provincia de Corrientes, marca un momento histórico para la zoología nacional y para la conservación de especies emblemáticas de Sudamérica.
Una especie extinta en Argentina desde 1986
El último grupo familiar de nutria gigante fue observado en Argentina en 1986. Desde entonces, solo se registraron avistamientos aislados, sin evidencia de reproducción ni presencia estable.
La especie fue considerada extinta a nivel nacional, víctima de la caza furtiva por su piel y la alteración de su hábitat acuático.
Características de un gigante sociable
La nutria gigante es el mustélido más grande del mundo, alcanzando hasta 1,8 metros de longitud, con una cola aplanada de casi un metro y un peso que ronda los 33 kilos.
Su comportamiento es altamente social y cooperativo, formando grupos familiares cohesionados que cazan, juegan y se comunican mediante vocalizaciones complejas. Su presencia en los humedales contribuye al control de poblaciones de peces y crustáceos, favoreciendo el equilibrio del ecosistema.

Un proyecto de reintroducción sin precedentes
La reintroducción de la nutria gigante en Iberá comenzó a gestarse en 2006 como idea conceptual, y tomó forma operativa en 2017, cuando Rewilding Argentina inició el diseño del proyecto junto a especialistas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El desafío era inédito: no quedaban ejemplares en cautiverio en todo el país.
Gracias al apoyo de zoológicos europeos, en 2019 llegó la primera pareja reproductora, dando inicio a un proceso de adaptación progresiva. En 2025, se concretó la liberación de una familia completa, marcando el retorno efectivo de la especie a su hábitat original.
Estrategia de liberación blanda y monitoreo activo
El método utilizado fue la liberación blanda, que permite a los animales entrar y salir libremente de un recinto ubicado en Iberá, explorando el entorno de forma segura. Durante esta etapa, un equipo especializado monitorea:
- Las habilidades de caza de los individuos
- Su orientación territorial
- Su estado de salud y comportamiento social
Este enfoque busca garantizar que los ejemplares estén preparados para una vida completamente silvestre, minimizando riesgos y maximizando su integración al ecosistema.
Restaurar lo perdido: una apuesta por la biodiversidad
La reintroducción de la nutria gigante no solo recupera una especie extinta en Argentina, sino que reconecta al Iberá con su historia natural, devolviendo al paisaje uno de sus depredadores acuáticos más importantes.
Además, fortalece el rol del parque como modelo de restauración ecológica, donde la cooperación internacional, la ciencia aplicada y el compromiso comunitario convergen para revertir procesos de degradación ambiental.
Foto de portada: Rewilding Argentina



