Investigadores de la Universidad de Sevilla lideran un proyecto para convertir el alga invasora del Estrecho, la plaga de la Rugulopteryx okamurae en un motor de economía circular, generando energía renovable y compuestos farmacéuticos.
El impacto ecológico y económico provocado por la alga invasora Rugulopteryx okamurae en las costas de Cádiz podría encontrar una solución productiva gracias a la ciencia.
Un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla, con el respaldo de Red Eléctrica (Redeia), ha presentado resultados que confirman la viabilidad de transformar esta biomasa residual en biogás, fertilizantes orgánicos y productos de alto valor para la industria médica y alimentaria.
El estudio, dirigido por el catedrático José Carlos García-Gómez, director del Laboratorio de Biología Marina de la institución sevillana, analiza el potencial de esta especie —que actualmente asfixia los ecosistemas bentónicos del Estrecho de Gibraltar— para ser integrada en un modelo de economía circular.
La iniciativa surge tras detectar la masiva presencia del alga durante los trabajos ambientales para la interconexión eléctrica entre la Península y Ceuta, lo que impulsó una colaboración público-privada para mitigar sus efectos negativos en la pesca y el turismo local.
Innovación en energía y biotecnología
La investigación se divide en varias líneas estratégicas. En el ámbito energético, en colaboración con el CSIC (bajo la dirección del Dr. Rafael Borja), se ha perfeccionado el proceso de digestión anaeróbica para la obtención de biogás y biometano.
Asimismo, mediante el uso de técnicas de «blatticompostaje» con insectos como la mosca soldado negra y determinadas especies de cucarachas, se ha logrado reducir la toxicidad natural del alga, convirtiéndola en un compost orgánico eficiente y de bajo coste.
Más allá del sector energético, la Dra. Carmen Claro, de la Facultad de Farmacia, ha explorado la extracción de compuestos bioactivos.
Estos elementos poseen un alto potencial para el desarrollo de ingredientes funcionales destinados a la cosmética, la nutracéutica y la farmacología, otorgando una nueva vida a lo que hasta ahora era considerado exclusivamente un desecho ambiental costoso de gestionar para los municipios.
Un futuro sostenible para el Estrecho
Los resultados de este ambicioso proyecto fueron expuestos recientemente en una jornada técnica celebrada en La Línea de la Concepción. Según los expertos, estas conclusiones sientan las bases legales y técnicas para el despliegue de granjas de procesamiento que conviertan los arribazones de las playas en un recurso valioso.
Esta apuesta por la ciencia aplicada no solo busca restaurar el equilibrio marino, sino también compensar las pérdidas económicas de los sectores productivos de la zona. El apoyo de Redeia se enmarca en su Estrategia de Impacto, que busca proteger la biodiversidad marina y fomentar la investigación científica como herramienta de protección territorial.




