Científicos descubren 98.000 células microbianas en niebla amazónica

En el corazón de la Amazonía, los primeros rayos de sol revelan una niebla que se aferra a las copas de los árboles. Esta niebla, aunque parece simple vapor, en realidad alberga microorganismos viables que viajan en sus diminutas gotas. Un reciente estudio llevado a cabo en el Observatorio de la Torre Alta del Amazonas (ATTO) ha descubierto hasta 98,000 células microbianas por mililitro de agua de niebla.

El ATTO, ubicado a 150 kilómetros de Manaus, es un faro de investigación científica. Un equipo internacional logró aislar ocho especies de bacterias y siete de hongos a partir de la niebla, publicando sus hallazgos en la revista Communications Earth & Environment el 3 de febrero de 2026.

La investigación resalta cómo la niebla actúa como un medio de transporte para estos microorganismos, permitiendo su supervivencia y movilidad. Usando citometría de flujo, se identificaron células microbianas activas, aunque las concentraciones variaron significativamente entre muestras, desde cifras bajas hasta casi 98,000 células por mililitro.

Dentro de la niebla, se encontraron bacterias como Serratia marcescens y hongos como Aspergillus niger, este último presente en el 43% de las muestras. Estos organismos están relacionados con el suelo y las plantas, sugiriendo un origen local.

El estudio utilizó un Caltech Active Strand Cloud Collector (CASCC2) para recolectar muestras a 43 metros de altura en la torre de 325 metros del ATTO. Las muestras se recogieron durante 2022 y 2023, enfrentando los desafíos logísticos de un entorno tan remoto.

Células microbianas

Un aspecto clave del estudio es cómo estos microbios podrían estar influyendo en la ecología del bosque. La niebla, al formarse y ascender, transporta microorganismos que podrían facilitar la colonización de nuevas áreas, según el químico Ricardo Godoi. Sin embargo, los autores advierten que se necesitan más evidencias para entender completamente su papel.

La Amazonía, una enorme «bomba de agua«, genera hasta el 50% de la lluvia regional mediante evapotranspiración. La niebla, por tanto, no solo transporta microbios, sino que podría influir en la dinámica de la lluvia. Sin embargo, el cambio climático y la deforestación amenazan estas delicadas condiciones, reduciendo la humedad y afectando la formación de nieblas.

El estudio sugiere que, para comprender mejor este fenómeno, se deben emplear técnicas de metagenómica para analizar el ADN de los microorganismos en su totalidad. Esto podría revelar la verdadera diversidad de microbios que viajan con la niebla.

En resumen, proteger la selva amazónica implica también salvaguardar su microclima, crucial para la dispersión y supervivencia de sus microorganismos. Este estudio, publicado en Communications Earth & Environment, marca el inicio de nuestra comprensión sobre el papel de la niebla en el ecosistema amazónico.

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