Cómo fue la tormenta solar más fuerte en dos décadas: impacto y riesgos en la Tierra de un fenómeno excepcional

Entre el 19 y el 21 de enero de 2026, la Tierra fue sacudida por una tormenta geomagnética severa (G4), considerada la más intensa de los últimos 22 años. El evento se originó el 18 de enero, cuando una llamarada solar estuvo acompañada por una eyección de masa coronal (CME) que se dirigió directamente hacia nuestro planeta.

El material expulsado por el Sol tardó entre 18 y 24 horas en llegar a la Tierra, interactuando con el campo magnético terrestre y generando efectos visibles y tecnológicos de gran alcance.

Qué es una eyección de masa coronal

Una CME es una enorme erupción de plasma y campos magnéticos que el Sol lanza al espacio.

Cuando impacta contra la magnetosfera terrestre, puede provocar tormentas geomagnéticas capaces de alterar sistemas tecnológicos y generar fenómenos naturales como las auroras.

Efectos visibles y tecnológicos de la tormenta solar

Uno de los efectos más llamativos fue el aumento de la actividad de las auroras boreales y australes, visibles incluso en latitudes medias, algo poco frecuente. Sin embargo, los impactos van más allá de lo visual:

  • Interrupciones en comunicaciones por radio.
  • Alteraciones en sistemas de posicionamiento (GPS).
  • Inconvenientes en satélites y redes eléctricas.
  • Riesgos para vuelos cercanos a los polos.
  • Amenazas para actividades humanas en el espacio.
tormenta solar
La tormenta solar de enero de 2026 impactó la Tierra y generó efectos visibles en el cielo.

Contexto científico

El doctor en Astronomía Fernando López, investigador de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y del CONICET, explicó que el fenómeno ya concluyó y sus efectos fueron transitorios. “La tormenta geomagnética dura generalmente un par de días. En este caso, fue la responsable de las auroras visibles en Europa la semana pasada, pero el fenómeno ya terminó”, señaló.

Aunque el Sol entró en una fase decreciente de su ciclo, López advirtió que no se pueden descartar nuevos eventos.

Investigación en Argentina

La UNSJ cuenta con una sólida trayectoria en el estudio de la actividad solar. A través del Observatorio Astronómico Félix Aguilar y la Estación Astronómica de Altura Carlos Ulrico Cesco, ubicada en el Parque Nacional El Leoncito, investigadores trabajan con telescopios especializados en el análisis de fulguraciones solares y fenómenos asociados.

“Tenemos un grupo de física solar que estudia estos eventos en profundidad, lo que nos permite comprender mejor cómo impactan en la Tierra y anticipar posibles riesgos”, concluyó López.

La tormenta solar más fuerte en dos décadas recordó la fragilidad de los sistemas tecnológicos frente a fenómenos naturales. Aunque sus efectos fueron transitorios, el evento subraya la importancia de la investigación científica y de la preparación para mitigar riesgos futuros en comunicaciones, transporte y energía.

Matías Reynoso
Matías Reynoso
Periodista desde 2019 con experiencia en temas de actualidad, relacionados con la temática ambiental donde prevalece el trabajo y el esfuerzo informar sobre la importancia de cuidar el planeta.

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