sábado, junio 25, 2022

Encontraron en Cambridge un cementerio de ranas y sapos de hace 2500 años

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Los trabajos de excavación arqueológica que acompañan la construcción de una carretera cerca de Cambridge, en Inglaterra, permitieron hallar más de 8.000 huesos de ranas y sapos, entre otros animales, enterrados cerca de una casa que data de la Edad de Hierro, hace 3.000 años. Alrededor de 700 kilogramos de restos fueron descubiertos al hacer una zanja de 14 metros de extensión.

Este descubrimiento altamente inusual ha llevado a los arqueólogos a revisar la evidencia y explorar las posibles causas de este misterioso suceso.

Los investigadores de MOLA Headland Infrastructure que estudian los hallazgos arqueológicos a lo largo del plan de mejora de las Carreteras Nacionales A14 de Cambridge a Huntingdon han recuperado casi 700 kg de huesos de animales del sitio.

Excavado entre 2016 y 2018, el asentamiento estuvo en uso desde la Edad del Hierro hasta el período romano temprano (400 aC – 70 dC).

La doctora Vicki Ewens, arqueozoóloga principal de MOLA, dijo: “Este es un hallazgo desconcertante e inesperado, que todavía estamos tratando de comprender por completo. Esta acumulación de restos de ranas puede haber sido causada por varios factores diferentes, posiblemente interactuando durante un largo período de tiempo. Todavía no estamos seguros de cuáles eran”.

A medida que los arqueólogos continúen revisando la evidencia, habrá más datos disponibles. Si bien esto está ayudando a comprender mejor la ocupación humana en Cambridgeshire durante milenios, también revelará más sobre la fauna local en el pasado.

Con suerte, este nuevo conocimiento arrojará luz sobre las razones detrás de la muerte de tantos anfibios. Hasta entonces, esto seguirá siendo un misterio prehistórico de ranas.

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NO FUERON USADAS COMO ALIMENTO​

Entre las hipótesis que manejan, una se sustenta en la evidencia de grano carbonizado hallado cerca del lugar y apunta a que los habitantes de la zona procesaban cultivos que atraían plagas como escarabajos y pulgones, que constituyen un alimento para las ranas.

Otra posible explicación se relaciona con la característica de las ranas de moverse en grandes grupos durante la primavera en busca de agua en donde poder reproducirse, por lo que podrían haber caído en la zanja quedando atrapadas. El frío invernal es otra posible hipótesis sobre su muerte, así como alguna enfermedad.

Por otra parte, los investigadores señalaron que no hay indicios de que los anfibios hayan servido como alimento para los habitantes de la zona, ya que los huesos no tienen cortes ni marcas de quemaduras. No obstante, no descartaron que pudieran haber sido hervidos, un procedimiento que no deja rastros.

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