La Agencia Espacial Europea utiliza tecnología satelital para medir durante 15 años cómo los bosques almacenan carbono, clave contra el cambio climático.
Investigaciones recientes demuestran que datos de misiones como SMOS permiten rastrear cambios en la biomasa forestal global, un indicador vital del carbono retenido en la vegetación. Este monitoreo es esencial para diseñar estrategias de protección ambiental ante la crisis climática.
El papel crucial de los bosques en el clima
Los bosques actúan como sumideros naturales de carbono mediante la fotosíntesis: capturan CO₂ atmosférico, almacenan el carbono en troncos, ramas, raíces y hojas, y liberan oxígeno.
Este proceso regula la concentración de gases de efecto invernadero y mitiga el impacto de emisiones humanas. Cuando los bosques se degradan o pierden biodiversidad, su capacidad de absorción disminuye, agravando el calentamiento global.
Tecnología SMOS: ojos en la biomasa
La misión Soil Moisture and Ocean Salinity (SMOS) de la ESA, lanzada en 2009, emplea un radiómetro en banda L de microondas. Originalmente diseñada para medir humedad del suelo y salinidad oceánica, amplió su alcance al analizar biomasa forestal. Su señal de microondas penetra la vegetación y se atenúa según la cantidad de material biológico, permitiendo calcular el parámetro Vegetation Optical Depth (VOD).
«El VOD nos indica la masa total: biomasa seca más contenido de agua. No es una medida directa, pero resulta muy útil», explicó Matthias Drusch, científico de la ESA.
VOD: un indicador clave para el carbono
El estudio, publicado en Earth System Science Data, analizó datos de SMOS entre 2011 y 2025. El VOD funciona como proxy de la biomasa y el carbono almacenado, reflejando cómo la radiación se atenúa al atravesar la vegetación.
Esto genera mapas que muestran la distribución y variación del carbono forestal a escala global y local. La serie temporal detecta grandes tendencias como sequías, inundaciones o alteraciones estructurales.
Validación con observaciones terrestres
Para asegurar precisión, los investigadores combinaron datos satelitales con mediciones in situ y otras fuentes como la misión Biomass de la ESA (lanzada en 2025). Paul Bodescu, investigador de la Universidad de Twente, destacó:
«Combinamos datos satelitales con mediciones terrestres. La idea es vincular lo que vemos desde el espacio con lo que ocurre dentro de los bosques«.
Este enfoque mixto reduce incertidumbres y permite interpretar resultados en contexto ambiental.
Hacia un monitoreo integrado futuro
Aunque Biomass, con radar de banda P, ofrece detalles estructurales superiores, SMOS mantiene ventaja en cobertura temporal extensa, crucial para tendencias a largo plazo. La sinergia entre misiones optimiza el seguimiento de regiones vulnerables a degradación o eventos extremos.
El avance consolida herramientas esenciales para proteger ecosistemas que sostienen el equilibrio climático del planeta.




