Investigadores de la Norwegian University of Science and Technology (NTNU) comprobaron que los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), conocidos como “químicos eternos”, pueden alterar la expresión genética en embriones de pato, comprometiendo su supervivencia y reproducción.
El hallazgo, publicado en Science Advances, refuerza la preocupación global sobre el impacto de estos compuestos persistentes en el medio ambiente y la salud animal.
¿Qué son los PFAS?
Los PFAS se caracterizan por su resistencia extrema a la degradación, lo que les ha valido el nombre de “químicos eternos”. Se utilizan en cientos de productos cotidianos:
- Sartenes antiadherentes.
- Ropa impermeable.
- Envases de alimentos.
- Espumas contra incendios.
Su uso masivo ha provocado que se detecten en agua potable y en ambientes tan diversos como las pistas de esquí, donde formaban parte de la cera para esquís. Aunque algunos PFAS ya fueron prohibidos por su toxicidad, miles de variantes siguen en circulación y su impacto es global.
El estudio en embriones de pato
El equipo liderado por Anne-Fleur Brand y la profesora Veerle Jaspers se centró en dos PFAS de reciente aparición:
- PFECHS, empleado como agente anticorrosivo en sistemas hidráulicos de aeronaves, hallado cerca de aeropuertos.
- PFDoDS, cuyo uso industrial aún es poco claro, pero ya detectado en muestras ambientales y fauna silvestre.
Para el experimento, los investigadores inyectaron PFECHS, PFDoDS y PFOS (este último ya prohibido) en huevos de pato obtenidos de granja, simulando la transferencia natural de contaminantes de la madre al huevo. Tras cuatro semanas de incubación, analizaron a los patos recién nacidos.

Resultados: alteraciones metabólicas e inmunológicas
Los científicos recolectaron muestras de tres órganos: hígado, corazón y bursa fabricii (órgano exclusivo de las aves clave para el desarrollo inmunológico).
- Hígado: se observaron alteraciones en genes responsables del metabolismo de las grasas. Según Brand, “los patos necesitan almacenar y utilizar grasa siguiendo un calendario preciso que coincide con la época de cría y migración. Si este metabolismo se altera, sus posibilidades de sobrevivir o reproducirse pueden disminuir”.
- Corazón: no se registraron cambios significativos, aunque otros PFAS han mostrado efectos en el desarrollo cardíaco de distintas especies, incluidos los humanos. Los investigadores no descartan que los efectos aparezcan en etapas posteriores.
- Bursa fabricii: se detectó un aumento en la actividad de un gen vinculado a la detección de infecciones virales, lo que podría indicar una mayor preparación inmunológica o, por el contrario, un estrés innecesario del sistema inmune.
Implicaciones y debate regulatorio
Los resultados muestran que incluso los PFAS de reciente aparición pueden provocar efectos similares a compuestos ya prohibidos como el PFOS. Por ello, la Unión Europea evalúa prohibir todos los PFAS como grupo, dada la similitud de sus estructuras y su potencial peligro.
“Nuestros hallazgos respaldan la demanda de regular todas las formas de PFAS. Prohibirlos uno por uno es costoso y lento”, afirmó Jaspers.
La comunidad científica insiste en que se requieren más estudios que simulen condiciones naturales reales antes de tomar decisiones regulatorias definitivas.
Una amenaza desde las primeras etapas de la vida
La persistencia de los PFAS en el ambiente implica que sus efectos pueden manifestarse desde las primeras etapas de la vida, aumentando la urgencia de su regulación y control.
El estudio de la NTNU demuestra que los “químicos eternos” no solo contaminan el entorno, sino que también alteran la biología animal antes del nacimiento, lo que plantea un desafío crítico para la conservación de especies y la salud pública global.



