Un equipo internacional de científicos, entre los que se encuentra el Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP, CONICET-UNLP), ha logrado observar detalles inéditos sobre cómo podrían formarse algunas de las galaxias más masivas en el universo temprano. María Victoria Reynaldi, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y experta en Galaxias con Núcleo Activo, destacó que estos hallazgos desafían las teorías actuales sobre la formación galáctica en las primeras etapas del cosmos.
En este estudio, se identifica una zona donde múltiples galaxias masivas parecen estar en una fase inicial de fusión. Este fenómeno representa una prueba concreta de cómo estos objetos espaciales podrían interactuar en la juventud del universo.
Desafíos para las Teorías de Formación de Galaxias
El objeto estudiado, conocido como TGSS J1530+1049, se encuentra a una distancia tal que su luz comenzó a viajar cuando el universo tenía menos de 2.000 millones de años. Este descubrimiento es fundamental para entender el origen de las galaxias elípticas gigantes que hoy observamos.
Reynaldi explicó que con la ayuda del telescopio James Webb fue posible distinguir detalles que otros telescopios no podían, revelando que el sistema es mucho más complejo de lo que se pensaba. En un grupo, las estructuras parecen dominadas por radiación de gas interestelar, mientras que otro grupo de seis galaxias es controlado por la luz de las estrellas.
Las radiogalaxias son un tipo especial de galaxias con un agujero negro supermasivo en su centro, que actúan como laboratorios naturales para estudiar la evolución del universo temprano. A medida que la materia se precipita hacia estos agujeros negros, parte es expulsada en forma de chorros de partículas que emiten intensas ondas de radio.
Los modelos cosmológicos actuales sugieren que las gigantescas galaxias se formaron a través de la fusión de estructuras más pequeñas. No obstante, la rapidez con la que algunas de estas galaxias se formaron, como lo muestra el telescopio James Webb, sigue siendo un enigma para la astrofísica moderna.
La capacidad de observar directamente estas fusiones proporciona información invaluable sobre las primeras concentraciones de materia después del Big Bang y la creación de agujeros negros supermasivos, que hoy habitan en el centro de muchas galaxias.



