Un estudio realizado en Australia y publicado en la revista Science reveló que la corteza de los árboles alberga billones de microorganismos capaces de purificar el aire, absorbiendo gases de efecto invernadero y contaminantes tóxicos.
Este descubrimiento amplía la comprensión del papel de los bosques en la regulación climática y abre nuevas líneas de acción para enfrentar el calentamiento global.
El trabajo fue liderado por el Dr. Bob Leung (Instituto de Descubrimiento de Biomedicina, Universidad de Monash) y el Dr. Luke Jeffrey (Universidad Southern Cross), quienes describen el hallazgo como un cambio de paradigma: “Los árboles y sus microbios residentes dan forma a la atmósfera de maneras que apenas comenzamos a entender”.
La magnitud del fenómeno
El Dr. Jeffrey destacó que la superficie global de corteza equivale aproximadamente a la extensión de los siete continentes juntos.
La actividad microbiana en este “continente de corteza” estaría eliminando millones de toneladas de gases climáticos cada año, lo que multiplica el aporte ecológico de los bosques.
Cinco años de investigación en Australia
El estudio analizó árboles en humedales, tierras altas y manglares del este australiano, incluyendo especies como:
- Melaleuca quinquenervia
- Casuarina glauca
- Banksia integrifolia
- Acacia longifolia
- Avicennia marina
- Eucalyptus siderophloia y E. propinqua
Mediante técnicas genómicas y biogeoquímicas avanzadas, los científicos identificaron y caracterizaron la actividad de los microbios residentes en la corteza.

Cómo actúan los microbios arbóreos
Los datos muestran que estos microorganismos:
- Consumen metano, hidrógeno y monóxido de carbono.
- Procesan compuestos volátiles liberados por los propios árboles.
- Purifican el aire tanto desde el exterior como desde el interior de los troncos.
Este efecto depurador complementa la fotosíntesis, ampliando el espectro de gases que los bosques pueden capturar y procesar.
Implicancias ecológicas y sociales
El profesor Chris Greening (BDI) señaló que identificar árboles con microbios altamente activos podría convertirlos en objetivos prioritarios para proyectos de reforestación y ecologización urbana. Además, subrayó el valor humano del hallazgo: los microbios arbóreos ayudan a eliminar monóxido de carbono, un contaminante tóxico, mejorando la calidad del aire.
El profesor Damien Maher (Southern Cross) añadió que esta investigación es apenas “la punta del iceberg” y que la diversidad microbiana identificada sugiere la necesidad de repensar cómo los bosques controlan el clima de la Tierra.
Un nuevo paradigma en la ciencia del clima
La evidencia demuestra que los árboles no solo fijan dióxido de carbono por fotosíntesis, sino que su interacción con la microbiota de la corteza amplifica el efecto sumidero de los bosques.
Este hallazgo desafía a la comunidad científica a investigar hasta qué punto la diversidad microbiana determina la eficacia de los bosques en la regulación climática y cómo puede aprovecharse en políticas ambientales y urbanas.
Los bosques son mucho más que fábricas de oxígeno: son ecosistemas complejos donde la corteza y sus microbios desempeñan un papel crucial en la purificación del aire y la mitigación del cambio climático. Este descubrimiento abre nuevas perspectivas para la conservación, la reforestación y la gestión de la calidad del aire en un planeta cada vez más afectado por el calentamiento global.



