Un estudio del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía advierte que Brasil podría registrar hasta 127 días de calor extremo al año hacia 2075 si continúan las tendencias actuales del cambio climático.
Esto significa pasar de un promedio actual de seis jornadas anuales a casi un tercio del año bajo condiciones peligrosas.
El informe también prevé un aumento de 1,7 °C en la temperatura máxima media nacional, lo que intensificaría los riesgos ambientales, sanitarios y económicos.
Impactos previstos
Las olas de calor dejarían de ser eventos excepcionales para convertirse en una condición recurrente. Entre las consecuencias más relevantes:
- Salud pública: incremento de enfermedades relacionadas con el calor, deshidratación, complicaciones cardiovasculares y respiratorias.
- Mayor demanda energética: uso intensivo de aire acondicionado y refrigeración.
- Pérdida de productividad laboral: el estrés térmico reduce la capacidad de trabajo.
- Presión sobre sistemas de salud: más consultas y hospitalizaciones por golpes de calor.
- Agricultura comprometida: menor rendimiento de cultivos, alteración de calendarios agrícolas y riesgo para la seguridad alimentaria.
- Ecosistemas en peligro: sequías prolongadas, incendios forestales y degradación acelerada.
Riesgos sanitarios principales
El calor extremo en Brasil ya provoca graves problemas de salud:
Estrés térmico y golpe de calor: la temperatura corporal supera los 40 °C, una emergencia médica.
Problemas respiratorios: el aire caliente reseca las vías respiratorias; el calor extremo causa el doble de muertes respiratorias que el frío.
Enfermedades cardíacas: el corazón se esfuerza más, aumentando ataques cardíacos.
Enfermedades tropicales: las altas temperaturas favorecen la reproducción de mosquitos transmisores de dengue y otros virus.

Consejos de prevención
UNMET y especialistas recomiendan medidas básicas para reducir riesgos:
- Hidratación constante: beber agua todo el día, incluso sin sed.
- Evitar el sol: no exponerse entre las 10:00 y las 16:00 horas.
- Refrescar el cuerpo: usar ropa suelta, duchas frescas y permanecer en lugares ventilados.
- Monitorear alertas oficiales: seguir los avisos del Instituto Nacional de Meteorología (INMET).
Recomendaciones estructurales
El informe sugiere políticas públicas para enfrentar el escenario:
- Ampliar áreas verdes urbanas.
- Invertir en infraestructura resiliente.
- Implementar sistemas de alerta temprana.
- Desarrollar planes de contingencia para eventos extremos.
- Reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
Brasil se enfrenta a un futuro donde el calor extremo podría convertirse en la norma. Los impactos abarcan desde la salud pública hasta la agricultura y los ecosistemas.
La prevención individual y las políticas estructurales son esenciales para mitigar riesgos y proteger a millones de personas.



