Un equipo internacional de investigadores describió en el Journal of Fish Biology una nueva especie de pez fantasma: Solenostomus snuffleupagus.
Detectado en la Gran Barrera de Coral y en otros puntos del Pacífico como Papúa Nueva Guinea, Fiyi, Nueva Caledonia y Tonga, este animal marino se caracteriza por su capacidad de mimetizarse con las algas rojas gracias a su cuerpo cubierto de filamentos largos y finos.
Su aspecto desordenado y casi invisible lo convierte en un verdadero maestro del camuflaje, capaz de pasar inadvertido incluso para los expertos.
Rasgos distintivos
- Cuerpo corto y profundo en la parte frontal.
- 36 vértebras, más que otras especies del mismo grupo.
- Dos huesos en forma de ancla en las aletas dorsal y anal.
- Colores variables: naranja y rojo predominantes, con variantes púrpura y un caso aislado en verde.
- Tamaño adulto: entre 18 y 34 mm.
El pez se mueve imitando el vaivén de las algas acuáticas, reforzando su camuflaje.
Herramientas de identificación
Los investigadores emplearon técnicas avanzadas:
- Microtomografía computarizada (micro-CT) para observar estructuras internas sin dañar los ejemplares.
- Análisis de ADN mitocondrial COI, que reveló una diferencia genética del 22% respecto a especies cercanas como Solenostomus paegnius.

Ciencia ciudadana como aliada
Fotografías y registros de buceadores en plataformas científicas y redes sociales fueron esenciales para localizar ejemplares en hábitats difíciles de muestrear. Este aporte permitió ampliar la distribución conocida de la especie y confirmar su singularidad.
Alimentación inesperada
Por primera vez en este grupo de peces se halló dentro del estómago de un ejemplar el esqueleto de otro pez pequeño.
Hasta ahora se pensaba que los peces fantasma solo consumían crustáceos, lo que amplía el conocimiento sobre su dieta y su rol en la cadena trófica.
Importancia ecológica
El descubrimiento de Solenostomus snuffleupagus demuestra que los arrecifes y las macroalgas son refugios de especies aún desconocidas. La escasez de ejemplares en museos se debe a su capacidad de camuflaje y a la confusión con especies similares.
Los investigadores proponen combinar muestreos más específicos con análisis genéticos para comprender mejor la conectividad de sus poblaciones y evaluar si requieren medidas de conservación.
El reconocimiento oficial de Solenostomus snuffleupagus eleva a siete las especies conocidas de peces fantasma y confirma que aún existen animales ocultos en ecosistemas estudiados durante décadas. Este hallazgo subraya la importancia de la combinación entre nuevas tecnologías y la participación ciudadana para resolver misterios de la biodiversidad marina.



