Un equipo de científicos del Conicet y la Universidad Nacional de la Patagonia describió por primera vez a una nueva especie de gecko en los Andes argentinos. El reptil, de color gris oscuro y patrón reticulado que lo camufla entre piedras y arbustos secos, fue bautizado Homonota chelemini, en homenaje al cacique Juan Chelemín, líder indígena del Distrito Diaguita en el siglo XVII.
El descubrimiento, publicado en la revista Zoologica Scripta, confirma que este pequeño reptil constituye un linaje independiente y único en Sudamérica, aportando nuevas pistas sobre la evolución de los geckos en ambientes áridos de altura.
Un entorno extremo
El gecko habita en montañas de Catamarca y La Rioja, entre los 3.000 y 3.250 metros de altitud, un rango extremo para el género Homonota y para muchas lagartijas. Sus escamas lisas y su patrón dorsal reticulado lo distinguen de especies cercanas, aunque a simple vista resulta difícil diferenciarlo, lo que refleja su capacidad de camuflaje evolutivo.
El Distrito Diaguita, donde fue hallado, es considerado un “punto caliente” de biodiversidad y endemismo del Cono Sur, pero sigue críticamente subestudiado.
Significado histórico
El nombre chelemini honra al cacique Juan Chelemín, conocido como el “Tigre de los Andes”, quien encabezó la resistencia indígena contra el despojo colonial en el siglo XVII. Los investigadores quisieron rendir homenaje a su coraje y a la memoria de los pueblos originarios que defendieron su territorio.

Amenazas actuales
A pesar de ser una nueva especie para la ciencia, el gecko enfrenta múltiples riesgos:
- Cambio climático: las especies de altura no tienen adónde desplazarse cuando aumentan las temperaturas.
- Reducción de precipitaciones: registrada en la región desde fines de la década de 1980.
- Presión minera: seis proyectos activos en un radio de 50 km, dos de ellos de litio, sin áreas protegidas en la zona.
“Las especies de altura son especialmente vulnerables porque literalmente no tienen adónde ir”, advirtió la bióloga Mariana Morando.
Importancia científica
El hallazgo tiene dos dimensiones clave:
- Conservación: describir una especie es el primer paso legal y científico para protegerla. Sin nombre, no hay política posible.
- Evolución: la filogenia actualizada del género Homonota permite entender cómo los procesos geológicos andinos y los cambios climáticos del Pleistoceno modelaron la diversificación de reptiles en Sudamérica.
Cada nuevo linaje descrito suma una pieza al rompecabezas de la biodiversidad y ayuda a anticipar estrategias de manejo frente a amenazas actuales.
El descubrimiento de Homonota chelemini revela que aún existen especies ocultas en los paisajes extremos de los Andes. Su identificación no solo enriquece el conocimiento científico, sino que también subraya la urgencia de proteger ecosistemas vulnerables frente al avance de la minería y el cambio climático.
El gecko que lleva el nombre de un líder indígena histórico enfrenta hoy su propia batalla por sobrevivir, recordándonos que la biodiversidad y la memoria cultural están íntimamente ligadas.



