En los suelos remotos de Magallanes, en el extremo sur de Chile, un grupo de paleontólogos logró un hallazgo que suma una nueva pieza al rompecabezas de la evolución de los mamíferos. Se trata del Yeutherium pressor, una diminuta especie que convivió con los dinosaurios en el Cretácico tardío.
Este fósil, descubierto en el Valle del Río de Las Chinas, corresponde a la tercera especie de mamífero mesozoico identificada en territorio chileno. Lo encontraron investigadores de la Universidad de Chile y del Núcleo Milenio EVOTEM durante una expedición centrada en restos de vertebrados fósiles.
El Yeutherium pressor pesaba apenas 40 gramos, con un tamaño comparable al de un ratón doméstico. A diferencia de los gigantes que lo rodeaban, este pequeño habitante del Cretácico vivía discretamente entre la vegetación, probablemente alimentándose de semillas o materiales vegetales duros.
A través del análisis de su cráneo y un diente fósil, los científicos determinaron que se trataba de una nueva especie. Sus características dentales revelaron una sorprendente adaptación que lo diferencia de otros mamíferos hallados en la región.

El «exprimidor» de la era de los dinosaurios
El nombre Yeutherium pressor no es casual. Combina palabras del aonikenk, el griego y el latín, describiendo una “bestia de la montaña que exprime”. La referencia final alude a su dentadura, especialmente diseñada para triturar alimentos duros.
Los dientes de esta especie presentaban crestas curvas y bordes con relieves que recuerdan a un exprimidor de frutas. Este tipo de dentición indica una dieta especializada y representa un punto de transición clave en la evolución mamífera.
El hallazgo resulta particularmente interesante porque el Yeutherium presenta rasgos que no están completamente desarrollados, lo que ayuda a entender cómo surgieron estructuras dentales más avanzadas. Estos fósiles ofrecen una ventana hacia los procesos adaptativos que definieron a muchos de los mamíferos modernos.
Además, este descubrimiento lo vincula con un linaje muy escaso en el registro fósil, compartido solo por un hallazgo anterior en Argentina. Este nuevo espécimen representa el segundo caso documentado de este grupo en el continente.

Una huella evolutiva en tierra patagónica
Hasta hace pocos años, no existían registros fósiles de mamíferos del Mesozoico en Chile. El escenario comenzó a cambiar con el hallazgo del Magallanodon en 2020 y el Orretherium en 2021. El Yeutherium se suma como el tercer integrante de este inesperado grupo.
Aunque de aspecto roedor, no era placentario. Probablemente, ponía huevos o tenía crías en estadios muy tempranos, como los marsupiales. Su posición en el árbol evolutivo lo sitúa entre los monotremas y los linajes posteriores de mamíferos.
Esta especie forma parte de un momento crucial en la historia evolutiva, cuando aún no se había producido la diversificación que hoy conocemos. La región patagónica, en este sentido, emerge como una reserva única de información sobre el pasado de Gondwana y la evolución biológica en el fin del mundo.
Con cada hallazgo, se reescribe una historia que permanecía enterrada. Lo que comenzó como una búsqueda de fósiles terminó ampliando los horizontes de lo que sabíamos sobre la vida en la era de los dinosaurios.

El aporte ecológico de rescatar la historia
Desde una perspectiva ecológica, redescubrir especies extintas como el Yeutherium pressor permite entender cómo evolucionaron los ecosistemas y cómo las especies respondieron a los cambios climáticos y geográficos del pasado.
Conocer estas dinámicas es vital para interpretar el presente. Muchos de los retos ecológicos actuales, como la pérdida de biodiversidad, pueden abordarse mejor comprendiendo los mecanismos que permitieron la adaptación —o extinción— de especies anteriores.
Así, la paleontología no solo revela fósiles. También ofrece lecciones para el futuro, ayudando a construir un marco más sólido para conservar la vida tal como se la conoce en la actualidad.



