En la Reserva Privada San Sebastián de la Selva, un equipo científico registró una notable diversidad de fauna. En consecuencia, el relevamiento permitió identificar 759 ejemplares de 38 especies de anfibios y reptiles, que podrían estar en peligro por el avance de pastizales exóticos.
El estudio se desarrolló en Comandante Andresito, dentro de uno de los ecosistemas más ricos del país. Sin embargo, los resultados también encendieron una señal de alerta ambiental.
A pesar de la abundancia registrada, la investigación evidenció una fuerte caída de biodiversidad en ambientes modificados. Por lo tanto, el avance de los pastizales exóticos emerge como una amenaza creciente.
Cuatro ambientes, cuatro realidades ecológicas
La investigación comparó distintos escenarios dentro del Corredor Biológico Urugua-í-Foerster. En primer lugar, la selva primaria mostró el mayor nivel de diversidad.
Además, el bosque en recuperación evidenció signos positivos de regeneración. En consecuencia, logró sostener niveles de biodiversidad cercanos a los ambientes originales.
Por otro lado, el arbustal de chilcas presentó condiciones intermedias. Asimismo, ofreció refugio para diversas especies, aunque con ciertas limitaciones.
En contraste, el pastizal exótico resultó el entorno más empobrecido. Por lo tanto, registró la menor cantidad de especies y ejemplares.

El impacto silencioso de los cambios en el uso del suelo
El reemplazo de la selva por pastizales transforma profundamente el ecosistema. En consecuencia, se reducen los refugios y los recursos disponibles.
Además, la pérdida de cuerpos de agua afecta directamente a anfibios y reptiles. Por lo tanto, se interrumpen ciclos vitales esenciales.
Asimismo, la homogeneización del paisaje limita la diversidad biológica. De este modo, solo sobreviven especies más resistentes.
Este proceso no solo reduce la cantidad de fauna. Así, también debilita la capacidad de recuperación del ecosistema.
Biodiversidad en cifras: una riqueza en riesgo
Durante seis campañas entre 2019 y 2023, los investigadores relevaron 21 especies de anfibios y 17 de reptiles. Además, se identificaron serpientes, lagartijas, una tortuga y una anfisbena.
Sin embargo, la diferencia entre ambientes fue contundente. En consecuencia, los sectores nativos superaron ampliamente al pastizal exótico.
Mientras los ambientes conservados registraron más de 24 taxones, el pastizal apenas alcanzó nueve. Por lo tanto, la caída en diversidad resulta significativa.
Asimismo, la distribución de especies también se vio afectada. De este modo, los ecosistemas modificados presentan menor equilibrio.

Conservación y restauración: claves para revertir la tendencia
Los especialistas destacan la importancia de preservar los ambientes nativos. En primer lugar, las áreas protegidas funcionan como refugios de biodiversidad.
Además, los procesos de restauración permiten recuperar parte del equilibrio perdido. Sin embargo, se trata de procesos lentos.
Asimismo, el monitoreo constante resulta fundamental. Por lo tanto, permite diseñar estrategias más efectivas.
En este contexto, frenar el avance de los pastizales exóticos se vuelve prioritario. De este modo, se protege el patrimonio natural de la región.
La biodiversidad de Misiones: un tesoro ecológico único
La Selva Paranaense representa el ecosistema más biodiverso de Argentina. En este sentido, alberga miles de especies de flora y fauna.
Además, sus condiciones de humedad, temperatura y vegetación favorecen una gran variedad de vida. Por lo tanto, es clave para el equilibrio ecológico regional.
Asimismo, cumple un rol fundamental en la regulación climática y la conservación del agua. En consecuencia, su preservación resulta estratégica.
Sin embargo, la presión humana amenaza su integridad. De este modo, protegerla implica resguardar uno de los últimos grandes pulmones verdes del país.



