Un importante avance científico permitió reconstruir con mayor precisión cómo eran los ecosistemas marinos que dominaron la Patagonia hace millones de años. Investigadores del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET) lograron duplicar la biodiversidad conocida de la Formación Gaiman, en Chubut, gracias a una serie de campañas desarrolladas entre 2021 y 2024.
El trabajo se concentró en la zona de Bryn Gwyn, cerca de la localidad de Gaiman, donde los especialistas identificaron 27 taxones distintos de invertebrados fósiles. Este registro amplía significativamente el conocimiento sobre organismos que hasta ahora habían permanecido prácticamente invisibles para la ciencia.
Además, los hallazgos aportan nuevas evidencias sobre las condiciones ambientales que caracterizaron al Mioceno Temprano, un período en el que amplias regiones de la actual estepa patagónica permanecían cubiertas por aguas marinas mucho más cálidas que las del Atlántico Sur actual.

Una biodiversidad oculta durante más de un siglo
Durante décadas, la Formación Gaiman fue reconocida principalmente por sus extraordinarios fósiles de vertebrados marinos, entre ellos ballenas, aves y pingüinos. Sin embargo, la fauna de menor tamaño había recibido escasa atención científica.
En consecuencia, las recientes investigaciones permitieron descubrir una sorprendente diversidad de organismos marinos, incluyendo caracoles, erizos, cangrejos, braquiópodos y escafópodos, grupos que hasta ahora no habían sido documentados en este sector geológico.
Asimismo, el relevamiento demostró que estos ecosistemas poseían una compleja red biológica, capaz de sostener numerosas especies adaptadas a ambientes costeros y marinos poco profundos. Esta información contribuye a reconstruir con mayor detalle la dinámica de los océanos que dominaron la Patagonia hace aproximadamente 16 millones de años.
El descubrimiento de una nueva especie marina
Uno de los resultados más destacados fue la identificación de una nueva especie de caracol marino denominada Buccinanops halleri.
Este fósil representa el ancestro más antiguo conocido de un género que aún habita las costas de Puerto Madryn y Puerto Pirámides. Gracias a este hallazgo, los investigadores pueden rastrear el origen y la evolución de organismos que forman parte de la biodiversidad actual del litoral atlántico patagónico.
Por otra parte, la nueva especie fue nombrada en homenaje al geólogo Miguel Haller, referente científico que contribuyó decisivamente al estudio de la Formación Gaiman y cuya labor dejó una profunda huella en la investigación geológica argentina.

Aportes fundamentales para comprender la evolución del territorio argentino
Los resultados obtenidos permiten conectar la historia natural de Chubut con otras regiones de la Patagonia. De hecho, los fósiles encontrados presentan similitudes con registros de las formaciones Monte León, en Santa Cruz, y Chenque, en el sur de Chubut.
Gracias a estas evidencias, los científicos confirmaron que todas estas áreas estuvieron vinculadas por un mismo evento de transgresión marina, un fenómeno en el que el aumento del nivel del mar inundó extensas superficies continentales.
Además, esta investigación aporta piezas clave para comprender la evolución de la biodiversidad argentina, permitiendo reconstruir cómo respondieron los ecosistemas a cambios climáticos y geológicos ocurridos durante millones de años. Este conocimiento también ayuda a interpretar la distribución actual de numerosas especies y fortalece la conservación del patrimonio paleontológico nacional.
Nuevos desafíos para la paleontología patagónica
Los investigadores consideran que este relevamiento representa apenas el comienzo de una etapa más amplia de exploración científica.
Por ello, los próximos estudios buscarán comparar los registros de Gaiman con los obtenidos en Península Valdés, Río Negro y otras áreas de la Patagonia, con el objetivo de reconstruir de manera integral los antiguos mares que cubrieron el sur de Sudamérica.
Mientras tanto, los sedimentos de la región continúan ofreciendo pistas sobre organismos aún desconocidos, reafirmando a la Patagonia como uno de los territorios más valiosos del planeta para comprender la historia de la vida y la evolución de los ecosistemas.



