Una herramienta para proteger fauna silvestre que se aplica en Mendoza fue distinguida a nivel mundial

El sistema de rampas de escape en reservorios y tanques de agua en zonas rurales y ganaderas, que desde hace unos meses es obligatorio para productores de Mendoza, fue distinguido a nivel internacional. La Fundación Fondo Whitley para la Naturaleza (WFN según su sigla en inglés) reconoció a esta herramienta como una de las 18 iniciativas y oportunidades que se han implementado para mejorar la conservación de especies en peligro.

“El proyecto liderado por José Sarasola dio sus frutos cuando el Gobierno de Mendoza (Argentina) hizo obligatorias las ‘rampas de recuperación’ para los depósitos de agua . El simple hecho de permitir un escape seguro de los tanques de agua con paredes enrejadas tiene un impacto a gran escala en la supervivencia de especies, desde el águila coronada (también conocida como Águila del Chaco) hasta el gato andino, que dependen del acceso al agua potable en la medida que la agricultura se expande hacia los biomas semiáridos de América del Sur”, resaltaron desde la organización de estos reconocimientos.

La alternativa impulsada por el director del Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces de Argentina (Cecara) de la Universidad Nacional de La Pampa, José Sarasola, fue incluida en el puesto 17.

LA HERRAMIENTA APROBADA Y OBLIGATORIA EN MENDOZA

La sequía en las zonas ganaderas más importantes de Mendoza ha llevado a que prácticamente sean inconcebibles los grandes campos productores sin la presencia de tanques o reservorios de agua. Grandes piletones, tanques tipo australiano y otras alternativas son una constante en las principales extensiones del Sur mendocino (General Alvear, San Rafael) y también del Este (Santa Rosa y La Paz) dedicadas a la cría vacuna –principalmente-. El problema es que muchas veces estos espacios –indispensables para la provisión de agua para consumo de los animales y también para el riego de las grandes superficies- se convierten en trampas mortales para especies silvestres. Desde aves protegidas como las ya mencionadas águilas coronadas y cardenales amarillos hasta mamíferos como zorros, pumas, gatos monteses y las propias vacas que caen a estos reservorios cuando intentan saciar su sed y mueren ahogadas sin poder salir.

Luego de que se pusieran en práctica pruebas pilotos –con especial hincapié en el noroeste de La Pampa, y también en campos mendocinos-, en la segunda mitad del 2021 la Secretaría de Recursos Naturales y Renovables de la Secretaría de Ambiente de Mendoza –por medio del área de Fauna Silvestre- dispuso la obligatoriedad de colocar rampas metálicas en estos tanques y que permitan ser una vía de escape para las especies que queden atrapados en estos lugares. Además, iniciaron una campaña de concientización y capacitación dirigida a los propios productores para que puedan construirlas por sus medios.

“Durante un año planteamos un experimento que incluyó el monitoreo de 90 tanques de agua en campos de La Pampa, distribuidos entre Santa Rosa y el límite con Mendoza. Fueron más de 200 kilómetros. Los seleccionamos y a 30 de ellos los dejamos sin intervenir, a otros 30 tanques le colocamos una sola rampa y a los 30 restantes se le colocaron dos rampas. Luego de ello, una vez a la semana o cada 15 días recorríamos los tanques y dejábamos registros de la cantidad de animales ahogados que se observaban. Los resultados fueron realmente sorprendentes y contundentes en cuanto a efectividad de las rampas. En los tanques con rampas había la mitad de la mortandad de especies de aquellos que no tenían nada. Además, entre los tanques con una sola rampa o con dos, no había diferencia. En pocas palabras, las rampas demostraron ser muy efectivas; incluso los propios productores observaron esta realidad en pocas semanas”, destacó Sarasola a Los Andes a fines de noviembre del año pasado.

La participación de este centro especializado en aves rapaces en los experimentos tiene que ver con que el águila coronada –especie silvestre protegida en la región- es uno de los animales que suele ser víctima de estas trampas. Sin ir más lejos, hace ya un tiempo en Mendoza falleció ahogada en uno de estos tanques un águila coronada que había sido rescatada en un emotivo procedimiento en Ñacuñán.

También en Mendoza se hicieron pruebas y observaciones pilotos en reservorios antes de determinar la obligatoriedad. “Desde mayo a setiembre de 2019 efectuamos un pequeño relevamiento local de aves ahogadas en reservorios de agua en Mendoza en campos de La Paz y General Alvear, basándonos en experiencias realizadas en la provincia de La Pampa”, destacó el director de Recursos Naturales, Sebastián Melchor. Según detalló, la prueba abarcó 21 reservorios de agua en 10 campos -4 en La Paz y 6 en General Alvear- y en todos ellos se evidenció indicios de fauna ahogada. Incluso, 6 de los puesteros reconocieron haber encontrado aves y mamíferos ahogados –entre ellas un ejemplar de águila coronada-.

ANIMALES AHOGADOS, UN DOBLE PROBLEMA

La problemática en los reservorios como trampas mortales se intensifica en verano, justamente con el considerable aumento de la temperatura en puntos donde –de por sí- la sequía ya golpea con dureza y no suelen abundar los cuerpos naturales de agua. Según destacó hace un par de meses Sarasola a Los Andes –quien además es investigador independiente del Conicet- cerca de 90% los de ahogamientos se dan justamente en primavera y verano. Y en las distintas observaciones que se hicieron en las zonas más secas, se llegaron a encontrar ahogadas cerca de 50 especies de aves, cifra que ascendió a 60 sumando a otros mamíferos y especies de fauna silvestre.

“Esta medida es importante, no solo por la protección de las especies silvestres, sino también para evitar la contaminación del agua, que es algo que afecta directamente a los productores. Los cadáveres y restos de animales muertos contaminan el agua, tapan cañerías y hasta incrementan las frecuencias de limpieza de los tanques. Por eso es algo que ha sido muy bien visto y recibido por ellos también”, agregó el director del Cecara.

En Mendoza, la Fundación Cullunche es una de las entidades que ha participado de los distintos relevamientos en tanques locales y han estado en contacto permanente con los productores. “Es una problemática muy común en los campos ganaderos de Alvear, San Rafael, Santa Rosa y La Paz, donde hay reservorios de agua para el ganado. Estamos súper de acuerdo con la medida de hacerlos obligatorios y, de hecho, tendría que haberse hecho antes. Pero es bueno que se haya hecho ya el pedido a los dueños de campos y entiendan de la importancia justamente en su rol”, destacó la presidenta de Cullunche, Jennifer Ibarra cuando se confirmó la obligatoriedad para productores locales a fines de noviembre pasado.

La ONG trabajó concretamente con un campo de Alvear que tiene una extensión de 60.000 hectáreas y 12 tanques, y cuyos responsables se comprometieron a instalar las rampas (ya obligatorias) cuanto antes. “Los productores nos contaron que de los tanques han sacado lechuzas, zorros, hurones, pajaritos y hasta águilas coronadas. En Mendoza hubo un caso de un águila coronada que se liberó hace unos dos años y tras todo un operativo en Ñacuñán –se llamaba Fénix-. Pero tiempo después la encontraron ahogada en un tanque australiano justamente por esta problemática”, se explayó Ibarra.

CÓMO SON LAS RAMPAS DE ESCAPE

Para los productores mendocinos es obligatorio tener rampas de escape en sus reservorios de agua para evitar el ahogamiento de especies silvestres. Foto: Dirección de Recursos Naturales y Renovables.

Desde Recursos Naturales indicaron que hay distintas alternativas para diseñar estas rampas que fueron distinguidas internacionalmente como una herramienta y que ayudan a proteger especies amenazadas, además de reducir la muerte por ahogamiento de la fauna silvestre. En la resolución 199/20 (la que hace obligatoria precisamente la instalación de estas plataformas) se incluye el diseño de un modelo simple y que se puede colocar en cualquier modelo de tanque o reservorio.

Se trata de una malla de metal, de diseño cuadriculado, con una luz de malla de 5 x 5 cm, en un cuadrado de un metro por un metro de lado. “Una vez doblados los extremos, esta malla toma la forma de una sección piramidal con tres lados: uno frontal y dos laterales. El lado frontal está orientado hacia el centro del reservorio y los laterales quedan dispuestos de forma que se apoyan sobre la pared del reservorio. Así, se permite el acceso desde y hacia la superficie del agua desde cualquiera de sus lados. El ancho del lado frontal es de 10 centímetros aproximadamente”, explicaron desde la dependencia.

Las rampas de escape se colocan de forma que cubran todo el rango de altura, desde el borde hasta el fondo del reservorio, independientemente del nivel del agua en cada momento.

Mendoza se convirtió en la primera provincia del país en implementar esta medida como obligatoria en todo su territorio, con el objetivo de proteger y conservar la fauna silvestre que temporal o permanentemente habita también el territorio nacional.

Fuente: Los Andes

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