sábado, julio 2, 2022

Dos ciudades mendocinas que reciben luminarias y canjean envases por carga en la SUBE, fueron premiadas

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En la primera, la vecinos reciben beneficios por colaborar en la recolección de botellas PET y de vidrio y actualmente se avanza en que el sector privado, generador de esos envases, invierta en más puntos verdes de acopio. En la segunda, se construyó una planta con tecnología única en el país que reconvierte luminarias de sodio en otras con tecnología led y ya lo está haciendo para otros municipios.

Entre las 2.522 iniciativas de varios países de Europa y América que se presentaron para participar en la reciente novena edición de los Premios Verdes, dos proyectos argentinos ―mendocinos― fueron premiados: EcoCanjeGC, en la categoría Economía con una mención especial a la escalabilidad, que aporta una carga en la tarjeta SUBE con la entrega de envases plásticos y Junín Punto Limpio, una iniciativa de reciclado de luminarias en la categoría Políticas Públicas. El primero, en el departamento de Godoy Cruz y el segundo en la ciudad de Junín.

Premios Verdes es la principal plataforma de ecología y sostenibilidad y se ha consolidado como la mayor vitrina para los proyectos ambientales y sociales de América, Europa y África. Cada año, conecta, capacita, premia y da visibilidad a los 500 mejores proyectos de la región, dinamizando la economía verde a través de ocho categorías que están alineadas con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS)”, explica José Javier Guarderas, actual director (CEO) de esta iniciativa.

Reciclaje de luminarias

El galardón al mejor proyecto de la categoría Políticas Públicas fue para De Luz a Luz, una de las iniciativas que se lleva a cabo en la planta de reciclado Junín Punto Limpio en la cual se reconvirtieron más de 3.000 luminarias de sodio, de alumbrado público, por tecnología led para lograr más eficiencia energética sin generar la gran cantidad de residuos que implicaba cambiar las luces viejas por otras nuevas.

“En 2018 comenzamos este proyecto, que se concretó en 2020, que es el reciclaje de las luminarias, porque cuando se comenzó con la reconversión de luz de sodio a la tecnología led, se bajaban las antiguas y se generaban 10 kilos de residuos por cada artefacto. Nos dimos cuenta de que se iba a producir mucha basura, ya sea en nuestra ciudad, en el país o en el mundo porque vamos hacia una reconversión energética”, relata Daniel Ascurra, director de la planta de reciclado Junín Punto Limpio, de la municipalidad de esa ciudad.

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“Entonces lo que hicimos fue planificar la forma de transformar la misma luminaria que hoy tiene sodio en una nueva con tecnología led, utilizando más del 80 % de los elementos originales”, explica. “Con este trabajo hemos evitado miles de toneladas de residuos y logrado muchos beneficios: un 66 % de ahorro energético, la reutilización de los elementos y la generación de mano de obra local con egresados de escuelas técnicas de nuestro departamento. Es un proyecto de impacto social y ambiental, generado por la decisión política de un municipio. Es una política de Estado”, subraya Ascurra, diseñador industrial y fundador de la planta.

Para la construcción de la planta ecológica ―la primera de Sudamérica― de más de 1000 metros cuadrados, se procesaron más de dos millones y medio de botellas con las que se hicieron los más de 45 mil ladrillos que se utilizaron en la obra.

“Hoy ya se han acoplado al proyecto nueve Gobiernos locales que nos traen las luminarias para que hagamos la reconversión. También se comunicó gente de Corrientes interesada en hacer algo similar y así vamos generando lazos. Nuestro plan es poder reconvertir las 86 mil luminarias del departamento de Junín en cinco años, mientras en paralelo continuamos reconvirtiendo para otros municipios”, agrega.

La tecnología que se utiliza no existe en otro lugar del país, ni en el sector público ni en el privado. Fue desarrollada por ingenieros electrónicos en los laboratorios del municipio, donde se eliminan varios componentes que hacen a la obsolescencia programada. “No apostamos a hacer un producto que se rompa a los cuatro años, sería contrario a nuestros principios. Obviamente, tiene una vida útil, pero mientras una luminaria de mercado dura entre veinte y treinta mil horas, las nuestras funcionan de 85 a 100 mil horas, es un producto con un recambio más lento. Con un ahorro energético del 63 %, que multiplicado por la cantidad de luminarias que hay en una ciudad da un número muy grande”, destaca Ascurra.

“Cuando estamos en una ciudad iluminada no tenemos una noción de cuántas luces tiene, no nos damos cuenta, pero son miles y si son de sodio, están gastando 150 vatios por hora. Un consumo que en algún momento no va a ser soportado por nuestro tendido eléctrico. Tenemos que tener productos más eficientes, con mayor vida útil, que sean sostenibles y sustentables y hacia allí apuntamos”, concluye el director de la planta.

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De Luz a Luz es uno de los proyectos de Junín Punto Limpio, un programa municipal que cumple diez años. Nació como un proyecto ambiental relacionado con todas las escuelas de Junín, al este de Mendoza, en un departamento productor, agrícola, de muchas bodegas y lleno de cauces. “Durante varios años tuvimos problemas con el taponamiento de estos cauces por los residuos, por lo que comenzamos a recolectar los envases plásticos. Pusimos puntos limpios en distintos lugares, escuelas y lugares públicos, para acopiarlos y luego reciclarlos. También empezamos a dar una serie de charlas con los docentes para que motivaran a los chicos a que llevaran los envases a los contenedores. El programa fue tan exitoso que el municipio determinó un lugar para instalar una planta y las maquinarias que hacían falta para este procesamiento y así fue creciendo Junín Punto Limpio. Actualmente, cada día recolectamos dos toneladas y procesamos dos toneladas y media de plástico. Son más de 1000 toneladas de plásticos reciclados por año”, agrega Ascurra.

Botellas por viajes

EcoCanjeGC es una iniciativa que canjea botellas PET por carga para la tarjeta SUBE, es decir, que aporta un beneficio económico directo ―alivia el gasto de los viajes en transporte público― por contribuir al cuidado del ambiente. Se trata de un programa que promueve la economía circular en el departamento de Godoy Cruz y que propone diversos beneficios a cambio de la entrega de botellas PET, por ejemplo, en los servicios municipales.

Más de 3.500 usuarios y usuarias de la ciudad de Godoy Cruz se sumaron al programa y permitieron recuperar más de 75.500 botellas en los dos años que lleva el programa, esto evitó la emisión de 96.576,7 kilos de CO2, según los cálculos del municipio.

“Godoy Cruz viene trabajando hace ya muchos años con la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático y tenemos distintas estrategias. El objetivo general del municipio es llegar a ser carbono neutral en 2030. En ese marco tenemos acciones respecto a temas energéticos, por ejemplo, o en la gestión de residuos”, explica el intendente Tadeo García Zalazar.

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Hace dos años surgió la idea del Parque Mitre, al que se define como “parque integral”: “Hay una playa de estacionamiento con paneles solares, donde la gente puede pagar con botellas de PET. A eso le sumamos que está en una parada de micro importante y de metro-tranvía, donde también se puede pagar el viaje con botellas de PET. Fue ahí que empezó el convenio que hicimos con la Secretaría de Transporte de Mendoza y con la tarjeta SUBE, a la vez que contratamos a una empresa argentina con sede en Catamarca llamada ReciclAds que es la que fabrica las máquinas”, explica García Zalazar.

El canje siempre es por créditos y esos créditos se pueden acumular o transformar en pasajes de SUBE: 24 botellas de PET o cuatro de vidrio equivalen a dos pasajes. El programa ha canjeado, desde que arrancó, el equivalente a 10.000 pasajes por año. “Tenemos previsto para 2022 poner tres puntos fijos nuevos en distintos lugares de la ciudad. Estamos invitando a empresas para que como parte de sus acciones de responsabilidad social paguen las máquinas, que sea parte de la inversión que hacen para el cuidado del ambiente, porque finalmente lo que hacemos es rescatar muchas toneladas de PET que ellas generan, sobre todo en la industria de bebida y alimentos. La propuesta ha sido bien recibida y estamos en tratativas”, cuenta García Zalazar. También agrega que son cada vez más los municipios que buscan imitar el programa y que en la provincia vecina de San Juan ya están avanzando con las máquinas.

Finalmente, el intendente resume el espíritu de la política pública: “La verdad es que si hay que tomar una decisión basándose en si hacer esto es barato, nadie va a tomarla. Pero no se trata solamente de la ecuación económica, si no de que entra en juego contribuir a tener un planeta mejor. Este programa ―dentro de todo― tiene un costo bajo y un beneficio alto; y nosotros lo vinculamos también con otra acción ambiental que es el incentivo para usar el transporte público”.

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