La Legislatura del estado de Nueva York aprobó la ley SUNNY, que permite a los residentes instalar paneles solares enchufables portátiles de hasta 1.200 watts en ventanas o balcones sin autorización previa de la empresa eléctrica.
Estos equipos podrán conectarse directamente a un tomacorriente estándar, siempre que cumplan los códigos contra incendios y cuenten con certificación de un laboratorio acreditado. La norma exige notificar a la distribuidora dentro de los 30 días posteriores a la instalación.
La medida espera la decisión de la gobernadora Kathy Hochul, quien tiene hasta fin de año para promulgarla o vetarla.
Alcance y beneficios
La ley SUNNY abre el acceso a la energía solar para inquilinos y habitantes de edificios, sectores que hasta ahora quedaban fuera de los programas de generación distribuida, orientados principalmente a viviendas unifamiliares.
La asambleísta Emily Gallagher, autora del proyecto, destacó que la norma permitirá que los ciudadanos generen una pequeña cantidad de energía renovable para uso doméstico, siguiendo el ejemplo de otras ciudades que ya adoptaron esta tecnología.
Posición de las distribuidoras
A diferencia de lo ocurrido en más de dos docenas de estados, donde las empresas eléctricas se opusieron a proyectos similares, en Nueva York la compañía ConEd respaldó la iniciativa. En un memorando enviado a legisladores, afirmó que la ley logra un “equilibrio apropiado” entre ampliar el acceso a soluciones de energía limpia y mantener estándares de seguridad y confiabilidad de la red.
Según la empresa, por su tamaño reducido, estos equipos representan un riesgo mínimo para la red eléctrica.

Contexto energético más amplio
La discusión sobre los paneles enchufables coincide con un paquete de medidas energéticas firmado por Hochul dentro del presupuesto estatal del año fiscal 2027:
- USD 1.000 millones en reembolsos de energía para hogares, con cheques de entre 100 y 200 dólares según ingresos.
- Creación de un índice de asequibilidad energética para medir el peso real de las tarifas y designar monitores independientes si la carga supera el 6% de los ingresos familiares.
- USD 33 millones para el programa Excelsior Power, que ofrece incentivos a consumidores que participen en esquemas de flexibilidad de la red.
- La Ley ASAP para acelerar la interconexión solar con más transparencia y uso de herramientas inteligentes.
- USD 1.000 millones adicionales al Programa de Futuro Sostenible, destinados a reducir emisiones en edificios, financiar proyectos renovables, transporte de cero emisiones y mitigación de metano.
- USD 200 millones para el programa EmPower+, con fondos de NYSERDA para eficiencia energética en hogares.
Implicaciones sociales y ambientales
La ley SUNNY representa un paso hacia la democratización de la energía solar, al permitir que cualquier residente pueda contribuir a la transición energética sin grandes inversiones ni trámites complejos. Además, refuerza la idea de que la energía distribuida es clave para reducir emisiones, abaratar costos y aumentar la resiliencia de la red frente a la demanda creciente.
Nueva York se posiciona como referente en la innovación regulatoria para energías limpias, con una norma que facilita el acceso a la generación solar en entornos urbanos densos. Si la gobernadora Hochul la promulga, la ley SUNNY marcará un hito en la expansión de la energía renovable a pequeña escala y en la construcción de un futuro energético más asequible y sostenible.



