En un mundo que busca desesperadamente soluciones para la crisis de residuos, un grupo de jóvenes estudiantes del sexto año de la Escuela N° 4-025 Los Corralitos, en Guaymallén, ha dado un paso al frente. Con ingenio y compromiso ambiental, han creado “Green Boost”, un fertilizante orgánico desarrollado íntegramente a partir de desechos que comúnmente terminan en la basura.
Este proyecto no solo ofrece una alternativa ecológica con el fertilizante orgánico a los agroquímicos, sino que demuestra el poder de la juventud como motor de cambio.
Una solución verde nacida del emprendimiento: fertilizante orgánico
La idea de «Green Boost» surgió dentro del programa Aprender a Emprender de Junior Achievement, un marco que impulsa a los jóvenes a desarrollar sus propias iniciativas.
Aunque su primer concepto fue descartado por limitaciones de espacio y materiales, el equipo no se desanimó.
Con la guía de un docente inspirador, reenfocaron su energía hacia un objetivo claro y poderoso: crear un producto que fuera accesible, práctico y, sobre todo, positivo para el planeta.
“Queríamos reducir el uso de químicos, reutilizar materia orgánica con el fertilizante orgánico y disminuir la contaminación”, explicaron los integrantes del equipo, resumiendo la triple misión que impulsó su innovador emprendimiento.
Del desafío al aprendizaje colectivo
El camino para materializar «Green Boost» no fue sencillo. Los estudiantes se enfrentaron a desafíos reales del mundo del emprendimiento: aprender a organizarse como equipo, tomar decisiones de manera colectiva y gestionar eficientemente los tiempos para cumplir con los plazos.
La tecnología se convirtió en su gran aliada, utilizando herramientas como votaciones virtuales y documentos compartidos para superar los obstáculos y consolidar su proyecto.
Más allá del producto final del fertilizante orgánico, los alumnos destacan las lecciones aprendidas en el proceso. La importancia del trabajo en equipo, la construcción de la confianza mutua y la resiliencia para sobreponerse a las dificultades se convirtieron en el aprendizaje más valioso de esta aventura.
Un impulso para el futuro
El esfuerzo y la calidad de «Green Boost» no pasaron desapercibidos. En la edición 2025 de Aprender a Emprender, que contó con la participación de más de 9.000 estudiantes y 438 proyectos de todo el país, su iniciativa logró sobresalir.
El punto cúlmine fue su destacada presentación en la Rueda de Capitalización, un evento donde los jóvenes emprendedores exponen sus ideas ante inversores reales para buscar financiamiento inicial.
Para sus creadores, esta experiencia ha sido mucho más que un proyecto escolar; ha sido la confirmación de su potencial. “Sabemos que no será fácil, pero ahora confiamos en que tenemos las herramientas para seguir emprendiendo”, concluyeron con optimismo, dejando claro que este es solo el primer paso en su camino como futuros líderes del cambio.




