A través del colectivo Experiencia culinaria de los pueblos originarios de Arizona, diversas comunidades buscan rescatar y preservar sus prácticas alimentarias tradicionales, promoviendo la sostenibilidad y el conocimiento ecológico indígena.
El Desierto de Sonora, ubicado entre Estados Unidos y México, es un territorio de temperaturas extremas donde la producción de alimentos parecería inviable. Sin embargo más de 500 especies de plantas y 60 de animales son aptos para el consumo.
Recuperación de sistemas alimentarios ancestrales
Lejos de depender de riego intensivo o productos químicos, el programa apuesta por:
- Restaurar sistemas de recolección y preparación de alimentos autóctonos.
- Fomentar estrategias de resiliencia climática.
- Descolonizar las prácticas alimentarias, revalorizando los saberes indígenas.
Pueblos originarios: turismo gastronómico y conservación cultural
El rescate de la cocina tradicional ha generado interés global, impulsando experiencias gastronómicas promovidas por la Asociación de Turismo Indígena de Arizona (AAITA).
Entre las actividades más destacadas:
- Degustación de platos típicos, como la sopa de cactus saguaro cocinada bajo tierra.
- Paseos por el desierto, para el reconocimiento de plantas medicinales y animales comestibles.
Ramona’s Farm: cultivo de alimentos autóctonos en el desierto
En la Reserva Indígena del Río Gila, a 70 km de Phoenix, Ramona Button y su esposo Terry fundaron Ramona’s Farm, un emprendimiento de producción de cultivos tradicionales.
En su predio de 500 hectáreas, cultivan y comercializan en supermercados de EE.UU. y otros países:
- Maíz blanco, amarillo y morado.
- Frijoles negros, rojos y «Black Eyed Peas».
- Calabazas y otros cultivos originarios.
Ramona, hija de un agricultor del pueblo o’dham y de una curandera tradicional, aprendió desde pequeña la importancia de los alimentos nativos para la salud.
En los años 80, los ancianos de la comunidad pidieron el rescate del frijol tepari (bafv), que casi se había extinguido. Con semillas que su padre había guardado, Ramona y Terry lograron perfeccionar su cultivo, convirtiéndolo en un producto comercializado a nivel internacional.
Un modelo de sostenibilidad y preservación cultural
El trabajo de estas comunidades indígenas demuestra que, a pesar de los desafíos ambientales, es posible mantener prácticas alimentarias tradicionales, asegurando la sostenibilidad y el respeto por el entorno.
El rescate de estos sistemas no solo preserva la identidad cultural, sino que también ofrece alternativas de producción sustentable, compatibles con los ecosistemas áridos.
Foto de portada: Gather



