En un esfuerzo innovador por abordar el problema de los residuos plásticos, Hawái está implementando un nuevo tipo de asfalto que integra plásticos reciclados y redes de pesca abandonadas.
Este enfoque busca transformar desechos difíciles de gestionar en infraestructuras útiles cotidianas. Sin embargo, surge la pregunta: ¿podría este método liberar más microplásticos al medio ambiente?
Tras casi un año de pruebas en una sección de carretera en Oahu, los análisis iniciales indican que estas mezclas no emiten más polímeros que el asfalto convencional modificado con polímeros.
Curiosamente, el mayor contribuyente a la contaminación por polvo en las carreteras proviene del desgaste de los neumáticos, redirigiendo el foco del estudio.
El proyecto fue solicitado por el Departamento de Transporte de Hawái con el objetivo de encontrar una solución local para el constante flujo de plásticos, además de evaluar su impacto ambiental.
Hawái logra el asfalto sostenible
Las carreteras han sido pavimentadas desde 2020 principalmente con asfalto modificado para resistir condiciones climáticas tropicales. La innovación radica en evaluar si los residuos reciclados pueden reemplazar parte de estos polímeros sin afectar negativamente al entorno.
Hawái enfrenta desafíos particulares con el plástico debido a su ubicación geográfica, que complica el reciclaje y la exportación de residuos. Las redes de pesca abandonadas son un problema significativo, atrapando y destruyendo ecosistemas marinos.
A través del Bounty Project del Center for Marine Debris Research, se han retirado más de 185,000 libras de redes del océano, lo que equivale a unas 84 toneladas métricas.
El aprovechamiento de estos materiales en el asfalto busca reducir la necesidad de transporte y minimizar el uso de opciones como la incineración o el vertido.
Este enfoque, sin embargo, solo es viable si el asfalto no se convierte en una nueva fuente de contaminación por partículas.
Durante las pruebas, el equipo de investigación recogió muestras de polvo de la carretera para identificar los distintos tipos de polímeros presentes.
Mediante técnicas avanzadas como Py-GC-MS, diferenciaron entre varios compuestos, incluyendo estireno y butadieno del SBS, así como polietileno de las mezclas de residuos y caucho de neumáticos.
Los resultados mostraron que los pavimentos con polietileno reciclado no liberaron más polímeros que los controlados con SBS.
Este hallazgo se verificó mediante el análisis del polvo de la carretera, pruebas mecánicas y agua de lluvia simulada.
Se detectaron algunas partículas de tamaño microplástico, aunque pocas eran de polietileno. Los investigadores sugieren que el polímero se integra dentro del ligante asfáltico, y al desprenderse, lo hace en forma de mezcla con otros materiales.
Un dato crucial reveló que el desgaste de los neumáticos eclipsa la señal del polietileno significativamente, respaldando informes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre la abundancia de estas partículas como microplásticos primarios.
Los investigadores enfatizan la necesidad de más estudios para verificar la durabilidad del pavimento bajo condiciones reales, incluyendo exposición al sol, salitre y variaciones climáticas.
En Europa, la Agencia Europea de Medio Ambiente ha observado un aumento del 12% en las emisiones de microplásticos por abrasión de neumáticos entre 2016 y 2022, destacando la importancia de un análisis integral y continuo.



