Volver al pasado: la venta a granel, la solución al plástico

La corriente ‘eco-friendly’ gana cada día más adeptos y se hace más patente en el ámbito de la distribución alimentaria. Curiosamente, se viene observando una vuelta a las costumbres del pasado, cuando en las tiendas, los clientes llevaban sus bolsas para realizar la compra, y también sus envases de vidrio. La venta a granel, característica propia de este tipo de establecimientos, vuelve ahora a recuperar relevancia para evitar en lo posible el uso de plásticos que, como bien sabemos, acaban dañando peligrosamente el medioambiente.

Aunque la pandemia de Covid-19 frenó en un principio el granel por el temor de los consumidores al contagio de productos que han sido tocados potencialmente por otras manos, lo cierto es que se trata de una tendencia en auge que numerosos supermercados están potenciando en línea con los cambios de hábito de los compradores, que cada vez demandan mayor sostenibilidad en este entorno.

Incluso, el propio sector del plástico se ha puesto manos a la obra para crear un centro de investigación focalizado en la economía circular. La puesta en marcha de este centro es una necesidad para conseguir superar todas las barreras que a nivel de investigación va a implicar el desarrollo de los nuevos procesos y productos. Ecodiseño, reciclabilidad, trazabilidad, innovación… son ejes prioritarios de esta iniciativa para el plástico.

SUPERMERCADOS MÁS SOSTENIBLES

Como decimos, las cadenas de supermercados también se están aplicando en pro de una mayor sostenibilidad, eliminando los plásticos de un solo uso de sus tiendas, ofreciendo a sus clientes bolsas reciclables y reutilizables e incluso algunos animan a los consumidores a traer sus propios envases y bolsas de tela para realizar la compra.

Hay otras iniciativas, como la que ha puesto en marcha la firma canadiense IGA Duchemin, que resulta realmente loable. En concreto, se trata de una huerta que supera los 2.300 metros cuadrados de superficie ubicados en la terraza del edificio, sin duda una buena forma de sacar partido a esta superficie. De hecho, el proyecto es el primero de estas características en este país y gracias a esta idea, la compañía ofrece en sus linales una treintena de variedades de frutas y verduras orgánicas (lechuga, tomates, finas hierbas, berenjenas…).

En el online encontramos también otros ejemplos de preocupación por el medioambiente, un asunto que, además de contribuir a la salud del planeta, puede crear numerosas oportunidades de negocio. Ejemplo de ello es el nuevo supermercado online Spin Food, una pequeña empresa familiar de alimentación ecológica, que conscientes de la gran problemática de huella plástica y residuos que está sufriendo nuestro entorno, ha decidido dar un paso al frente.

La filosofía de este proyecto se sustenta en ofrecer productos de alimentación respetuosos con el medioambiente, desde su cultivo y elaboración con Certificación Ecológica hasta su envasado sin plástico y en recipientes completamente reutilizables o reciclables. Es decir, lleva a gala el seguimiento de las tres ‘R’: reducir, reutilizar y reciclar. Con Spin Food es posible que el consumidor pueda cerrar el círculo en siguiendo unos sencillos pasos. Basta con seleccionar los productos deseados, el peso y el envase y ellos se encargan de lo demás.

EKOPLAZA Y CERO MARKET

La cadena holandesa Ekoplaza es otro ejemplo de sostenibilidad, con la apertura en 2018 del primer supermercado del mundo libre de plásticos. En esta tienda de Ámsterdam los clientes pueden elegir productos, como carnes, lácteos, cereales, salsas, frutas y vegetales, entre otros, que están envasados en biomateriales compostables, lo que supone una alternativa saludable y ecológica respecto del packaging plástico tradicional.

Más recientemente, conocíamos otra iniciativa: CERO Market, el primer supermercado libre de envases de Argentina, que se ubica en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Belgrano, y que atiende a sus clientes de 10 a 18 horas.

En este espacio se pueden comprar los mismos tipos de productos que en un supermercado tradicional, a excepción de los alimentos frescos. Cuenta así con productos de belleza, higiene personal, limpieza, alimentos o productos para mascotas, entre otros. Todo ello con una filosofía clara: sin envases, sin cantidades mínimas, promoviendo la producción local y el comercio justo y sin intermediarios.

El modo de compra consiste en que los consumidores lleven al local su propio envase, lo pesen, introduzcan el producto deseado y luego lo vuelvan a pesar, descontándose el peso del envase aportado. Para quienes no cuenten inicialmente con sus propios envases, hay envases a la venta en el local; sin embargo, la idea es fomentar la reutilización. Por eso, a quienes vayan con sus recipientes se les hace un descuento adicional. Además, los clientes tienen a su disposición cucharas medidoras de distintos tamaños para que puedan llevarse la cantidad de exacta de lo que necesitan.

LUCHA CONTRA EL PLÁSTICO

La tendencia en la lucha contra el plástico, que ha calado hondo en retailers y consumidores, se encuentra también recogida en la legislación. Así, la Unión Europea ha aprobado una Directiva que, a partir de 2021, veta el empleo de todo tipo de elementos plásticos de un solo uso, al mismo tiempo que prevé garantizar de cara a 2029 que al menos 25% del plástico utilizado para la elaboración de botellas provenga de material reciclado, coeficiente que se ampliaría al 30% en 2030.

En España, las grandes enseñas (Mercadona, Carrefour, Alcampo, Aldi, Lidl, Eroski, Covirán, BM Supermercados, Consum…) llevan un tiempo reduciendo progresivamente la utilización de plásticos en sus establecimientos y también en sus procesos internos. A este respecto, cabe citar el paso que ha dado la enseña que preside Juan Roig con la conversión de cajas rígidas a cajas plegables que ha aportado beneficios en toda la red de suministro: en el espacio ocupado por una caja rígida ahora se transportan tres plegables. Esto ha supuesto una disminución de 96.710 trayectos de camión y menor consumo de combustible y de emisiones de CO2 a la atmósfera. El diseño y los materiales utilizados permiten que palets y cajas completen múltiples circuitos, desde el productor primario hasta la tienda. Estos diseños modulares se caracterizan por su limpieza, fácil reparación y reciclabilidad.

Los consumidores también están dispuestos a pagar más por productos que incluyen envases sostenibles. Según un informe reciente de Aecoc Shopperview, siete de cada diez consumidores quieren que los embalajes de sus compras por Internet tengan un mínimo impacto ambiental, incluyendo los protectores interiores. La mayoría considera el papel y el cartón materiales respetuosos con el medioambiente que aportan mejor imagen del producto.

En suma, el supermercado del futuro se orienta hacia un incremento de las compras sin envase, una filosofía que, incluso, facilitaría el abaratamiento del coste de los alimentos, consiguiendo así compras más flexibles y sostenibles.

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