Argentina se posiciona como líder regional en la conversión de metano en energía

Sin dudas, la basura almacenada es considerada uno de los problemas ambientales más grandes y presenta serios riesgos para el medio ambiente y la salud de las personas. Las emisiones emanadas incluyen contaminantes orgánicos persistentes, metales pesados y componentes orgánicos volátiles, entre otros.

Según un informe de la Climate & Clean Air Coalition y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente el gas de vertederos representa una quinta parte de las emisiones de metano en el mundo.

La empresa estatal bajo el nombre, Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), está conformada por los gobiernos de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. En sus inicios transportaron los residuos desde las zonas de acopio con el fin de realizar su disposición final.

Tal como describen en su sitio web:

“Acompañando los cambios que en buena parte del mundo se verificaban en materia de gestión de Residuos sólidos urbanos, CEAMSE incorporó a fines de la década de 1990 el concepto de “complejo ambiental” para transformar lo que eran zonas de disposición final controlada en ámbitos donde la basura recibe un conjunto de procesos tendientes a reciclar los residuos para que puedan volver al circuito productivo y donde la tecnología permite, no sólo reducir el impacto ambiental, sino también aprovechar los gases de la materia orgánica en descomposición para generar energías renovables”

Complejo Ambiental Norte III es un sitio de aproximadamente unas 500 hectáreas ubicado en el oeste del Gran Buenos Aires. Allí se puso en funcionamiento una nueva central eléctrica cuyo motor es el gas que fluye desde el subsuelo de la colina a través de inmensas tuberías.

De esta manera, Ceamse lleva adelante el proyecto de generación de energía eléctrica a partir del biogás de diversos rellenos sanitarios, es decir, el metano producido principalmente por los alimentos en descomposición, se convierte en energía.

El proceso se inicia cuando el contenido de los volquetes es sometido a un proceso mecánico de separación, el cual permite la extracción de los posibles materiales reciclables, en el caso de existir la posibilidad y ser reinsertados en el circuito productivo. Por otra parte, la fracción orgánica será destinada a un tratamiento biológico de descomposición aeróbica que habilitará la obtención de material bioestabilizado y eventualmente compost.

Al finalizar la etapa anterior, con los residuos materiales con elevado poder calorífico se preverá la elaboración de combustible derivado de residuos que, posteriormente, podrán ser utilizados por la industria a fin de sustituir el uso de los de origen fósil.

A raíz de esta gran iniciativa se estima que alrededor 200.000 habitantes serán abastecidos con energía verde renovable, proveniente del biogás de los residuos depositados en los rellenos sanitarios que ya no contaminarán el medio ambiente.

No es menor la importancia que reviste el funcionamiento de esta moderna planta en Buenos Aires. Hay que tener en cuenta que el metano es uno de los principales gases de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global y ponen en riesgo la biodiversidad del planeta y especies.

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