Brasil ha dado un paso significativo en el ámbito energético al desarrollar el primer motor termoeléctrico del mundo que utiliza etanol como combustible principal, alcanzando una potencia de hasta 600 MW. Este avance pone a Brasil en una posición destacada, superando a Europa en esta tecnología innovadora.
Brasil lidera con un motor termoeléctrico de etanol
El logro se concretó en el Complejo Industrial Portuario de Suape, en el estado de Pernambuco, donde Suape Energia finalizó la instalación de este motor pionero junto a la empresa finlandesa Wärtsilä Energy. Este proyecto, denominado Proyecto Etanol, no es simplemente una promesa de laboratorio; es una tecnología que está avanzando hacia la operación real.
La implementación de este motor representa un intento de usar el etanol, tradicionalmente vinculado al transporte, para fortalecer la red eléctrica en momentos de insuficiencia solar o eólica. La ceremonia de inauguración se celebró el 28 de mayo, marcando el inicio de una nueva era para la generación de energía en Brasil.
El motor desarrollado es casi completamente impulsado por etanol y se encuentra en la fase de pruebas operativas en condiciones reales. Esta iniciativa busca evaluar su rendimiento y viabilidad económica, según informó Suape Energia.
Con una capacidad de 381,2 MW, la planta UTE Suape II, donde se ha instalado el motor, es la mayor central termoeléctrica a fuelóleo de Brasil. La introducción de este motor a etanol es un paso hacia un futuro más sostenible, aunque no sustituye inmediatamente a las centrales térmicas fósiles.
Brasil, segundo mayor productor mundial de etanol después de Estados Unidos, cuenta con una producción anual de 36.830 millones de litros, lo que lo coloca en una buena posición para liderar esta transición energética.
Hasta ahora, el etanol ha sido asociado principalmente con vehículos flex y mezcla con gasolina, pero esta tecnología abre nuevas posibilidades para su uso en el sector eléctrico, proporcionando energía cuando otras renovables no son suficientes.
La Agencia Internacional de la Energía destaca que la bioenergía puede ofrecer electricidad de bajas emisiones y gestionar la variabilidad de otras renovables como la solar y eólica. Este motor despachable podría encenderse según la demanda, ayudando a estabilizar la red eléctrica y a evitar apagones.
Aun así, el uso del etanol no está exento de desafíos. Su impacto ambiental depende de la sostenibilidad de su producción. Una producción irresponsable puede generar problemas como pérdida de biodiversidad o aumento de emisiones netas, advirtió la AIE.
José Faustino Cândido, director técnico de Suape Energia, afirmó que el motor a etanol ya es una realidad y que ahora se centrará en validar su viabilidad económica y técnica. Wärtsilä estima que se realizarán hasta 4000 horas de pruebas con el motor Wärtsilä 32M en los próximos dos años.
De funcionar con éxito, Brasil podría abrir un nuevo mercado para su etanol, contribuyendo significativamente a resolver uno de los grandes retos de la transición energética: aumentar el uso de renovables sin sacrificar la estabilidad de la red eléctrica.
El comunicado oficial fue emitido por el Complejo Industrial Portuario de Suape.



