Estos paneles solares producen energía, oxígeno y además purifican el aire

Adán Ramírez Sánchez, un emprendedor de 23 años ha llamado la atención por su innovador producto: un biopanel solar inteligente elaborado con algas. Su idea surgió cuando estudiaba Biotecnología en la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Adán, mencionó en una entrevista, que el proyecto surgió en conjunto con tres compañeros, y gracias al apoyo del profesor Miguel Mayorga, de esta manera consolidaron la idea que ahora es una empresa, Green Fluidics, a partir de la cual comercializan dicha innovación.

Por este invento, Adán fue reconocido como uno de los 35 innovadores menores de 35 años de Latinoamérica en 2019 del MIT Technology Review, en la categoría de Inventor.

Los paneles solares de Greenfluidics están fabricados con 90% de material biodegradable y representan una alternativa para generar energía fuera de la Tierra.

Este panel se caracteriza por tener una forma triangular y ser de color verde. La inspiración para su diseño fue la naturaleza, pues integra la generación de energía y oxígeno, al mismo tiempo que permite limpiar el aire mediante la absorción de CO2. Puede colocarse en casi cualquier lugar y funciona bien como ventana, tragaluz, muro e incluso como techo, incluso se pueden hacer obras de arte con el.

¿Cómo funciona?

El biopanel está compuesto de microalgas y nanopartículas de carbono y genera dos procesos:

  • El primero es realizado por las microalgas, las cuales funcionan como una planta que hace fotosíntesis, es decir, captan el dióxido de carbono de la atmósfera y generan oxígeno.
  • El segundo lo realizan las nanopartículas de carbono, que llevan la radiación solar a altas temperaturas y generan energía. De esta forma, se crea energía al mismo tiempo que se crea oxígeno y absorbe dióxido de carbono.

Adán asegura que a través de sus paneles solares, es posible reducir hasta 1,5 toneladas de CO2 al año. El panel tiene una vida útil entre 10 y 12 años, y puede generar hasta 160 watts por hora. Estos paneles están elaborados con material 90% biodegradable, pues es 60% microalgas, mientras que los nanofluidos se obtienen de residuos y se pueden reintegrar a la tierra.

La carcasa está fabricada con un plástico biodegradable desarrollado por la misma empresa.

Además, tiene sensores que indican cuánto dióxido de carbono se absorbe, con lo que las empresas pueden generar bonos de carbono, y las algas generan biomasa que puede usarse como fertilizante para jardines o huertos urbanos. Los paneles son automatizados y pueden ser monitoreados desde una aplicación por medio de la red.

Los biopaneles cuentan con los sensores necesarios, el cliente ya no tendrá que hacer nada más que colocarlos y a distancia van a estar monitoreando su funcionamiento.

El joven emprendedor explicó que ha sido difícil encontrar compradores en México, en parte porque la innovación y la sustentabilidad parece no formar parte de las prioridades de los empresarios, pero que gracias a la exposición internacional que ha tenido a través de su participación en concursos y conferencias en lugares como Alemania, Rusia y Colombia, ha logrado que otros lugares como Canadá y Hong Kong se hayan mostrado interesados, y actualmente se encuentra cerrando acuerdos con ellos.

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