En un hito histórico para la transición energética con fuente limpias en 2025, la generación solar y eólica ha logrado cubrir la totalidad del incremento en la demanda eléctrica global, desplazando por primera vez el dominio del carbón.
El panorama energético internacional ha alcanzado un punto de no retorno durante el presente año. Según los últimos balances del sector, las energías renovables han superado formalmente a los combustibles fósiles en términos de generación eléctrica global.
Este avance, impulsado por un crecimiento sin precedentes de la infraestructura solar y eólica, ha permitido que las fuentes de bajas emisiones no solo absorban el crecimiento del consumo mundial en el primer semestre de 2025, sino que también comiencen a reducir la cuota de participación de las energías contaminantes de forma sostenida.
La revista Science ha nombrado el crecimiento “imparable” de las energías renovables en todo el mundo como el avance científico del año 2025.
Liderazgo asiático y eficiencia económica
Este cambio de paradigma tiene a China como su principal motor de transformación. El gigante asiático ha acelerado su transición a un ritmo superior al de cualquier otra potencia, consolidando proyectos masivos de almacenamiento y generación.
No obstante, el factor determinante detrás de este «sorpasso» no es únicamente ambiental, sino económico: los costes de producción han caído drásticamente.
Actualmente, los nuevos desarrollos eólicos y solares terrestres resultan hasta un 40% más económicos que las centrales de carbón o gas construidas desde cero, haciendo que la descarbonización sea hoy la ruta más rentable para los mercados financieros.
El fin del mito de la rentabilidad fósil
Tradicionalmente, el uso de hidrocarburos se justificaba por su alta tasa de retorno energético (EROI). Sin embargo, estudios científicos recientes han desmontado esta ventaja.
Si bien en la etapa de extracción los combustibles fósiles muestran ratios elevados, al medir la energía neta disponible en el punto final de consumo —como la electricidad que llega a los hogares—, los índices caen a niveles de entre 6:1 y 3:1.
Esta realidad técnica iguala o incluso sitúa a las renovables por encima en términos de eficiencia real, eliminando el último argumento sólido para la dependencia del petróleo y el carbón.
A pesar de que el carbón mantiene un papel de respaldo estratégico en ciertas economías para garantizar la estabilidad de la red, la tendencia es irreversible.
La flexibilidad de la energía solar y el despliegue de tecnologías flotantes en entornos marinos están resolviendo los desafíos estructurales de espacio, consolidando a las energías limpias como el pilar fundamental del suministro eléctrico del siglo XXI.




